
Capitanes intrépidos
Me parece que fue el primer libro serio que leí, es decir, sin dibujos. Había una docena de ilustraciones a lo largo del libro, 2 ó 3 juntas cada vez, referentes a cosas que ya habían quedado atrás, pero no era el típico cuento. Y no tengo en cuenta una tontería titulada algo así como “Toni y su cometa” que me dieron en el cole cuando llegué diciendo que mi madre me había enseñado a leer la tarde anterior. Cuando lo acabé, y en el colegio no me dieron nada más, mis padres se hicieron cargo.
En mi casa siempre se consideró que era una pérdida de tiempo leer chorradas tipo Barco de vapor, habiendo libros infantiles escritos por premios Nobel de Literatura. Tampoco estaban permitidas las versiones adaptadas (¿adaptadas según el criterio de quién?). La norma era, si no eres capaz de leerlo, déjalo por ahora y ya lo retomarás más adelante, pero no pierdas el tiempo con la versión para tontos. Es lo que tiene crecer en una familia de libreros, somos un poco talibanes en el tema de los libros.
Así que, cuando pedí en casa algo para leer, mi madre me dio Capitanes intrépidos para que probara. Y me encantó, hasta el punto de que , tras muchas relecturas, sigue siendo uno de mis libros favoritos..
La historia trata de un chico de unos 15 años, hijo de un multimillonario y muy malcriado, que se cae por la borda del transatlántico en el que viajaba y es recogido por un pesquero, un barco de vela cuyo capitán se niega a llevarlo a tierra de inmediato. El capitán no se cree ni por un momento que el chico sea rico, pero es que además le da igual. Allí hay ocho hombres ganándose el pan, y no van a dejarlo todo por un muchacho impertinente.
Acogen al chaval como a uno más, le enseñan el oficio y lo ponen a trabajar, algo que nunca había hecho en su vida. Y resulta que le gusta.
El chico vuelve a casa 4 meses más tarde, totalmente cambiado, para delicia de sus padres.
Lo que más me gustó fue cómo describía la vida de los pescadores, su trabajo, sus costumbres, hasta sus manías y supersticiones. Me gusta que me cuenten cosas sobre las que no sé nada en absoluto. Y desde entonces siempre me han encantado los libros sobre barcos, como demuestran los 20 libros de Master & Commander que llenan una de mis estanterías.
También me volví una fanática de Kipling, sobre todo de Kim, que es tan exótico y lleno de aventuras, y uno de los pocos libros sobre espionaje que me gustan.
Hay una adaptación al cine estupenda, con Spencer Tracy en el papel de Manuel, el pescador que “pesca” a Harvey cuando éste cae del barco, aunque claro, no es tan buena como el libro.