Quinto libro de la serie de Mundodisco, y tercero de las aventuras del mago Rincewind.
En esta ocasión, Mundodisco está próximo a su destrucción total por culpa de un crío de ocho años. En Mundodisco, el octavo hijo de un hombre es un mago, y a los magos no se les permite tener familia, porque alguno podría tener ocho hijos; y el octavo hijo de un octavo hijo es un rechizero: la repera.
Así llegamos al crío de marras, que va por ahí con el espíritu vengativo de su padre metido en su bastón de mago y mangonéandolo todo el rato para conseguir la destrucción de la Universidad Invisible, de donde lo expulsaron cuando quiso tener familia. Y enfrentándose a él están Rincewind y Conina, la hija de Coen el Bárbaro, que tiene un gran talento para despanzurrar gente, pero que quiere ser peluquera.
Un argumento de lo más enrevesado, pero lo importante es que tenemos a Rincewind, el Equipaje, y el humor absurdo de Terry Pratchett de principio a fin. Muy divertido, como siempre.
Cuarto libro de la saga de Mundodisco, en esta ocasión centrado en el personaje de la Muerte, que ya había aparecido otras veces. Siguen presentes los lugares y personajes ya conocidos de Mundodisco, como la ciudad de Ankh-Morpork o el mago Rincewind, que también hace una aparición estelar hacia el final del libro. Pero el auténtico protagonista se llama Mort, un chico torpón, debilucho y distraído, a quien su padre coloca de aprendiz con la Muerte, y de quien nadie recuerda el nombre.