¡Por fin nos vamos! Ya hemos pagado el hotel, tenemos nuestros billetes impresos, hemos hecho las últimas compras y hemos cerrado a presión las maletas. Sólo nos hemos quedado con unas cuantas rupias para pagar la comida, y esta tarde cogemos el avión para volvernos a España. No las tenemos todas con nosotros, después de las historias de horror que hemos oído de la gente a la que mandaron a Uruguay, que hubo alguno que se enteraba de que le habían retrasado el billete al llegar al aeropuerto (más de una vez!!!). Si es necesario, estamos dispuestos a luchar para abrirnos paso hasta el avión.
Aún no nos han dicho seguro la fecha en la que volveremos, pero se habla de dos o tres semanas. Espero que no se retrase mucho la cosa, que no quiero que me den aquí las uvas. Lo que sí estará bien será librarnos de la estación de las lluvias, que la otra noche Miguel y yo bajamos al mercadillo y al volver nos pusimos como sopas. Tuvimos que usar la bat-señal (gracias Iria!) para encontrar el camino de vuelta.















Hoy hemos leído que hace un par de días ha muerto 