Vacaciones

El sábado me voy de vacaciones, a pasar unos días en Salou y otros poquitos en Cerdeña. Volveré el viernes de la semana que viene, espero que con un montón de posts por escribir sobre todos los libros que habré leído en esos días. O, por lo menos, sobre las mil y pico páginas de Jonathan Strange & Mr. Norrell, que es lo que estoy leyendo ahora.

Que nadie me pregunte sobre el resto de mis vacaciones. Son una incógnita.

Sorolla

Este fin de semana fui a ver la exposición de Matisse del Museo Thyssen, y la de Sorolla en el Prado.

La de Matisse no está mal, sobre todo si sólo se va a esa. Porque cuando uno ve la de Sorolla, la otra queda a la altura del betún. Es una exposición ENORME, con muchísimos cuadros. Hay muchos de los de la exposición permanente de su casa museo, pero además hay muchísimos más traídos de otros museos y de colecciones privadas. Y cuando ya te parece que has visto un montón y que ya se tiene que acabar, te mandan al piso de arriba, donde tienen los cuadros que hixo para la Hispanic Society de Nueva York, que son gigantescos. Es una pasada, y merece la pena.

Aquí pongo una foto del cuadro que más me ha gustado. Se titula “Triste herencia”.

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Gramática

En la radio han puesto un fragmento del discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua de José María Merino, de unos 10 segundos, y en el que ha soltado la siguiente perla: “… no es el ser humano el que inventó la ficción, sino la ficción lo que inventó al ser humano”.

No está exactamente al pie de la letra, pero lo que sí es tal cual es la falta de concordancia de género. Ese “lo”, ahí puesto, como si tal cosa. ¿Cómo es posible que un académico de la lengua sea así de bruto? Deberían haberle retirado el asiento ahí mismo, pero seguro que ni se dieron cuenta, ahí apoltronados, dejando que la gramática se vaya directa a la basura. Es lo que pasa por llenar la Academia de escritores, en lugar de filólogos.

Flash Dance

Anoche fuimos a ver un musical titulado Flash Dance – Lo mejor de los 80. Nos divertimos, porque íbamos dispuestos a hacerlo, pero la verdad es que era bastante malo, sobre todo el cantante masculino. Alguien debería haberle dicho que si vas a vestirte de policía sexy es imprescindible no tener pancita.

Las dos cantantes femeninas eran buenas, pero cada vez que salía el gordito era para echarse a temblar. Además, entre canción y canción, y como una especie de hilo conductor, salía un tipo haciendo como de presentador de un programa de radio que era un horror: se trababa la lengua, se confundía, y ni siquiera se sabía los nombres de los cantantes originales de las canciones (es Nikka Costa, no Nikki Costa, chaval).

En cualquier caso, pasamos un buen rato y nos reímos mucho.

Descanso

Vuelvo por estos lares tras unos días de merecido descanso en mi casa (o sea, la de mis padres, que sigue siendo la casa de uno de por vida). Da gusto volver a casa, a recibir los achuchones de rigor (“¡Cuánto te hemos echado de menos!”) y los reproches (“Tu has adelgazado. ¿Seguro que comes bien?”) y, claro está, los regalos de cumpleaños. ¡Por fin tengo la edición de coleccionista de Master & Commander! (gracias, David y Aldara).

Pero todo lo bueno se acaba, y ya estoy de vuelta en Alcalá. Seis horas de coche, con el maletero lleno de tuppers, y luego una hora más para conseguir meterlos todos en el congelador, que con esta experiencia ya puedo trabajar de estibador de barco donde sea.

Al menos he recuperado mi ritmo de lectura. Próximamente: Firmin.

Memoria

De vez en cuando memorizo información que en realidad no necesito. No lo hago a propósito, simplemente, me queda grabado en la cabeza y no soy capaz de olvidarlo NUNCA.

Por ejemplo, puedo contar en binario hasta 32 sin esforzarme demasiado, y sé que la impresora de margarita se inventó en 1970, y que Forrester inventó la memoria de ferrita.

Pues parece que esto no era suficiente: ahora me he aprendido el alfabeto fonético internacional. Podéis llamarme Bravo-Victor-Bravo. Corto y cierro.

El mundo es un pañuelo…

… de esos tamaño kleenex, no como los de hombres que sirven para pedir una oreja en los toros o que si unes dos tienes la vela para un barco.

Ayer mi amiga Iria, compañera mía de Traducción, se pasó por este blog (creo que llegó a través de mi página de facebook, que yo actualizo más o menos cada 6 meses), leyó mi post sobre la semana Cervantina, y rauda y veloz me mandó un mail, en plan, ¿has estado en Alcalá, porque yo vivo aquí?

Una vez superado el estupor, le contesté con mi número de teléfono y la orden de llamarme ya mismo, y quedamos esa misma tarde. Nos tiramos tres horas poniéndonos al día (¿cuánto llevas aquí? Yo tres meses. Yo cinco años!), intercambiando cotilleos (a que no sabes quién se ha casado? María!) y en general pasando una tarde estupenda.

Un auténtico descubrimiento, porque no sólo es una buena amiga, y una chica maja, es una amiga que lee y va al cine! ¡Una joya etrusca!

Estoy muy contenta.