Los miserables

Los-Miserables1Sé que hay gente a la que no le gustan los musicales, aunque no puedo comprender por qué. Me pasa como con las personas que detestan la ciencia-ficción, es algo que no me entra en la cabeza. Me pregunto si estos dos grupos intersecan y habrá por ahí una facción de gente detestando tanto los musicales como la c-f. ¡O mejor aún, si habrá algún musical de ciencia-ficción!

Mientras no llegue Dune a Broadway, yo me conformo con los musicales tradicionales, que me encantan tanto en cine como en teatro. Así que ayer nos fuimos a ver Los Miserables, la adaptación al cine del musical que a su vez se basa en la novela de Victor Hugo. Y tengo que decir que es una adaptación muy fiel: la película es casi tan aburrida y cursi como el libro.

En primer lugar, es larga, larguísima, y parece aún más larga de lo que es porque es lenta. La acción avanza, a duras penas, a base de una especie de discurso cantado de cualquiera de los personajes, con algunas canciones (pocas y repetidas) de vez en cuando. Un par de coros de vez en cuando y ¡absolutamente ningún baile!

Es cierto que los actores están muy bien y que todos cantan estupendamente, o al menos eso parece. En algunos casos hasta cuesta creer que sean sus propias voces y que no los hayan doblado. Pero casi todos los personames masculinos cantan en un tono agudo en plan Communards que a mí, personalmente, me resulta molesto,. Será que es así la partitura original, pero yo prefiero a un buen barítono en lugar de tanta voz de pito. El único que se salva es Russel Crowe, no porque cante bien sino porque él sí tiene una voz grave y masculina que es lo opuesto a una soprano.

Por lo demás, una ambientación estupenda, escenas grandiosas creadas digitalmente y poco más. Aunque tengo que reconocer que hay quien se emociona y todo: mi vecino de asiento lloró a mares al final, cuando yo ya estaba deseando que Valjean se muriera de una vez y dejara de hacer gorgoritos.

El Hobbit

el-hobbit-un-viaje-inesperado-critica_650Tenía ocho años la primera vez que leí El Hobbit. Me lo dio mi padre aquel verano cuando le pedí algo bonito para leer y la primera consecuencia fue que pasé las siguientes semanas con la nariz metida en el libro, sin oír siquiera cuando me llamaban para comer. Cuando lo terminé me quedé absolutamente desolada, así que mi padre me dio el primer tomo de El Señor de los Anillos. Desde entonces no he dejado de leer ni de ser una fan incondicional de Tolkien.

Así que para mí el estreno de El Hobbit ha sido la noticia más esperada desde que vi por cuarta vez en el cine El retorno del Rey. Compré las entradas varios días antes, hice camisetas para llevar al estreno (gracias por tu ayuda Miriam!) y me fui al cine lista para disfrutar del espectáculo.

No voy a hablar de la historia, puesto que el que haya leído el libro ya la conoce, y a los que no, que no sé a qué están esperando, sería chafarles la peli. Solo voy a comentar la impresión que me ha producido.

La película es fiel al libro en casi todo, incluso en ese tono más infantil si se compara con El Señor de los Anillos. Por supuesto, la ambientación es tan perfecta como lo fue en las anteriores entregas,  y aunque está claro que ya no resulta tan sorprendente como lo fue en La comunidad del Anillo sigue siendo igual de efectiva. Se trata de una película de aventuras de principio a fin, tal y como pasa con el libro, y como tal es pura diversión desde el minuto uno.

Sé que hay muchos críticos que hablarán pestes. Que si es una película comercial, que si el argumento es simple, incluso he leído a uno que decía que hay demasiados enanos. ¡Hay trece! ¡Los que tiene que haber, ni más ni menos!

Supongo que los que no son fans de Tolkien no entienden lo emocionante que es poder ver a sus personajes en carne y hueso, tal y como él los describió, porque no entienden que para mucha gente entre los que me encuentro, esos personajes están vivos. Recuerdo el terrible disgusto que me llevé la primera vez que leí el libro, no solo porque había personajes que se morían, después de que yo los había seguido con tanta atención durante cientos de páginas, sino porque llegó el final y ya no iba a saber más de ellos. Para mí ver esta película es volver a tener ocho años.

A pesar de todo esto y de que disfruté mucho con la peli, tengo que decir que hay un par de cosas que no me han gustado, y la principal es el personaje de Radagast. Me parece ridículo y totalmente innecesario, una broma que no viene a cuento y una total deformación de lo que debería ser un Istari. La otra cosa que no me gusta es que en la versión doblada al castellano han doblado también las canciones. Yo las habría preferido en inglés, desde luego, aunque habría aceptado que quisieran respetar el libro utilizando como letra la versión traducida al castellano, cosa que no hacen. ¿Que cómo lo sé? Pues porque he leído el libro las veces suficientes como para saberme los estribillos de las canciones, y no, no me parece raro.

Lo que está claro es que dentro de un año volveré comprar mis entradas con tiempo,  sacaré mi camiseta con sus catorce capuchones de colores y me prepararé para otras tres horas de diversión.

Lo imposible

No tengo muy claro a qué hace referencia el título de esta película. Mi primera idea es que parece imposible sobrevivir a una catástrofe de ese calibre, pero es evidente que no es así. Aunque hubo miles de muertos y fue una tragedia terrible, mucha gente consiguió salir con vida del tsunami de 2004.

Al margen del título, la película es impactante, con unos efectos especiales al nivel de cualquier taquillazo estadounidense. El principio, con esa ola destructora que parece no acabar nunca, es espectacular y aterradora, y la desolación que queda después pone los pelos de punta. Por no hablar del egoísmo de algunos de los supervivientes, aunque en esta historia afortunadamente son una minoría.

Aunque la incertidumbre para el espectador es nula, y no hay más que ver el póster de la película para saber por qué, los actores consiguen transmitir la angustia y el miedo que pasan mientras luchan por sobrevivir y por localizar a sus familiares. Me han gustado sobre todo Naomi Watts y el niño que hace del su hijo mayor, que parece que se igualan ante la tragedia al tener que cuidar el uno del otro y sin embargo la madre aún encuentra fuerzas para educar al chico y hacerle ver que aunque ellos estén al borde dela muerte siguen teniendo la obligación de intentar ayudar a los demás.

Pero aunque la película me ha gustado no me ha encantado. Tal vez sea que tenía demasiados primeros planos de caras angustiadas (sigo esperando inutilmente el regreso del plano americano), o porque la música era demasiado intrusiva. Creo que sobre todo me ha fastidiado que en realidad la película no se implica con la catástrofe, pues solo muestra cómo afectó a todos aquellos turistas extranjeros, y no a la población local. La familia española en la que se basa la historia, no me cabe duda, lo pasó fatal y es muy probable que sus vidas y sus prioridades cambiasen para siempre. Pero en seguida llegó su seguro, los evacuaron de allí y sus problemas se acabaron.

Además, como no lloro en las películas, cuando veo a la gente a mi alrededor soltando la lágrima siempre me parece que me estoy perdiendo algo.

Por cierto, no sé si será así en todos los cines, pero al que fui yo pusieron el trailer de El Hobbit. ¡Me muero de ganas de verla! Creo que volveré de África justo a tiempo para el estreno, pero van a ser un par de meses muy duros sin poder ir al cine.

Gremlins

Ayer por la tarde  mi hermana y yo hemos ido al cine Doré a ver Gremlins, dentro del programa de la Filmoteca. Las entradas son mucho más baratas que en los cines de estreno, pero además cuando estábamos en la cola para comprar las nuestras se nos ha acercado un chico y nos ha regalado unas entradas. Nos dijo que a él se las regalaban y que no teníamos que pagarle nada.

La tarde empezaba con buen pie, y así siguió. El cine estaba abarrotado y había montones de niños pasándoselo en grande, aunque también se pudo oír algún “¡tengo miedo!”. Nos reímos con las referencias a E.T. y lo pasamos en grande con el caos que se desata en ese idílico pueblecito lleno de tópicos cuando se ve invadido por una horda de pequeños monstruos. El cine, a pesar de ser bastante viejo, está muy limpio, seguramente gracias a que está prohibido comer ni beber nada que no sea agua. Las butacas son de las de antes, de las que si la peli duraba más de dos horas salías de allí medio contrahecho, no esos grandes asientos de hoy en día. La copia debía de ser muy vieja, porque a ratos salía una raya negra vertical en mitad de la pantalla, y el sonido era el original, pero así era el cine antes del Dolby.

Es cierto que los efectos especiales se ven anticuados, sobre todo cuando salen los gremlins de cuerpo entero, y que hay un exceso de payasadas de los bichos, pero sigue siendo una película encantadora, ideal para las navidades. Solo una cuestión: los niños que crean en Papá Noel pueden llevarse un serio disgusto, de hecho me pareció oír algún gemido de estupor durante la sesión de ayer.

Total Recall

Los relatos de Philip K. Dick suelen convertirse en buenas películas, empezando por el famoso “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” en que se basó Blade Runner o también aunque menos conocido el de Minority Report.

En el caso de Total Recall, el relato en el que se basa se tituló “Podemos recordarlo por usted al por mayor”. Como no la he leído, cuando ayer vi la película y lo diferente que es de la versión anterior protagonizada por Schwarzenegger, me puse a investigar para averiguar cuál de las dos es más fiel a la historia de Dick. La respuesta es: ninguna.

Las dos diferencias más notables entre ambas versiones están muy claras: en la nueva no hay viaje a Marte, lo que es una lástima porque era la mejor parte, y además en la nueva versión el protagonista lo interpreta un actor de verdad en lugar de Arnold Schwarzenegger. Por lo demás, la premisa es la misma, la existencia de una tecnología capaz de implantar memorias falsas en la gente en una sociedad en la que la realidad, un mundo contaminado con solo unas pocas zonas habitables y superpopladas, pide a gritos algo de evasión.

En principio parece que estas memorias se usan con motivos lúdicos, para recordar vacaciones, aventuras o experiencias que en realidad nunca se han tenido. Pero cuando el protagonista intenta contratar una de estas vacaciones se encuentra con que su memoria ya había sido manipulada. Es un agente doble infiltrado en un grupo de la resistencia, o tal vez ha cambiado de bando, el pobre no se acuerda.

Y a partir de ahí hay persecuciones, tiroteos, peleas y mucha confusión, porque nunca está seguro de si lo que está viviendo es real o la fantasía que quería comprar.

Lo que está claro es que el director es un gran fan de Starwars. La chica va por ahí con una pistolera en la pierna al más puro estilo Han Solo que queda de lo más discreta. Y el ejército de androides del malvado gobierno es igualito al de El Ataque de los Clones, e igual de tonto, en toda la peli los robots no hacen otra cosa que avanzar con paso marcial y ser destruidos. En cambio parece que lo único que le gustó de la primera versión fue la mujer con tres tetas.

La película es entretenida, a pesar de los muchos, muchísimos agujeros de la trama, y tiene momentos realmente impactantes, como una persecución por las tripas del sistema de ascensores magnéticos que se deslizan en cualquier dirección que parece una partida de Tetris 3D gigante. Aunque, al precio que se ha puesto el cine (8,40€ en fin de semana!!!), yo me lo pensaría un poco.

Prometheus

Vi por primera vez Alien, el octavo pasajero hace un porrón de años, cuando era pequeña, y pasé un miedo horroroso. La vi sola una noche en que mis padres habían salido, mientras mi hermana pequeña dormía, y recuerdo que cuando acabó no me atrevía a recorrer el pasillo para ir hasta mi cuarto del miedo que tenía. Hasta el maldito gato me había puesto de los nervios, aquellos planos que lo enfocaban me habían convencido de que llevaba otro bicho dentro.

Pero está claro que el que un director haga una película extraordinaria, o incluso varias, no significa que todas sus películas lo vayan a ser, ni siquiera cuando retoma una vieja historia.

El primer Alien era una película pequeñita pero bien hecha. Una historia de terror con bicho en la que casi ni se veía el bicho, con lo que te lo podías imaginar mucho peor de lo que era y sufrir en consecuencia. En cambio Prometheus es una película grandotota y mal hecha, que hasta tiene sus momentos de no-te-lo-crees-ni-tú. Ojo que vienen spoilers.

La acción se sitúa antes de lo ocurrido en la primera película. Un grupo de arqueólogos descubren que en varios yacimientos o monumentos de distintas culturas se repite el mismo patrón de bolitas, que inmediatamente asumen que representan un sistema solar.  De ahí a asumir que los seres humanos hemos sido creados por una raza extraterrestre solo hay un paso, y lo siguiente es localizar ese sistema solar e ir allí a conocer a nuestros creadores.

La protagonista, Noomi Rapace (la chica de la versión estadounidense de Los hombres que no amaban a las mujeres), lleva una gran cruz colgada el cuello para que ni se nos pase por la cabeza que la expedición está formada por un grupo de malditos ateos, que alguien tuvo que crear a los creadores y “tienes que creer en algo”, cosa sabida por cualquiera. Yo por mi parte no considero que tenga obligación de creer en nada más allá de mi capacidad de raciocinio, pero así de rara que es una.

También tenemos a Charlize Theron todo el rato con cara de mala uva, luego nos enteramos que es porque lleva en la nave a su padre, que se cree que es Ponce de León y va a encontrar la Fuente de la Eterna Juventud. Tampoco me queda nada claro de dónde saca esa idea.

Para que no nos pensemos que hay alguna herejía en el planteamiento a los creadores alienígenas los llaman los “ingenieros”, y son unos tipos grandotes y musculosos, parecidos a los del partido neonazi griego pero con tecnología punta y casco. Para que la cosa sea más interesante, cuando la expedición llega a su planeta encuentran el cadáver de uno de ellos, todavía con ADN viable después de quien sabe cuantos miles de años. Lo comparan con ADN humano y resulta que ¡son idénticos! Detalles mínimos como por qué en la Tierra no medimos 2,30 m ni tenemos la musculatura de un miura también quedan sin aclarar.

Luego resulta que en ese planeta los ingenieros estaban fabricando a los bichos de las otras pelis de Alien, que salieron chungos y destruyeron a sus creadores, justo a tiempo porque pensaban traérnoslos a la Tierra para destruirnos. Tampoco se sabe por qué, tal vez en las próximas películas quieran aclarárnoslo. Y como los bichos de Alien son muy malos, dan lugar a unas cuantas escenas de muertes asquerosas, que es lo que hoy en día se considera cine de terror.

Una duda filosófica: ¿por qué será que cuando una película tiene versión en 3D suele ser un bodrio? Creo que la única excepción que se me ocurre es Up.

Total, que es una peli larga, lenta, a ratos muy aburrida y que no tiene el menor sentido. No quiero ni pensar en lo que va a hacer Ridley Scott con ese proyecto que tiene de retomar el universo de Blade Runner. Eso sí que va a ser una herejía.

Brave

Hoy he ido a ver la nueva película de Pixar-Disney a la sesión de tarde, la hora de los niños. Me encanta ver estas películas cuando la sala está llena de críos porque a veces tienen unas reacciones graciosísimas, y no se cortan un pelo en sus comentarios. Recuerdo que cuando mi hermana era pequeña la llevé a ver La Cenicienta, y en la parte en que el Hada Madrina se pone a convertir a los ratones en caballos y al perro en lacayo, un niño empezó a dar alaridos de terror y acabaron por tener que sacarlo de la sala.

En esta ocasión nadie emprendió la huida, aunque hubo momentos que dieron bastante miedito al sector más joven, y en general todos lo pasamos muy bien.

La protagonista de la historia es Mérida, una princesa escocesa con una melena tan descontrolada como su carácter a la que la idea de que los herederos de los clanes aliados compitan por su mano le causa horror. Y no es para menos, porque menudos ejemplares acuden con la esperanza de casarse con ella.

Esto es lo original de la película, que no se trata de una película tipo princesa-encuentra-príncipe como siempre nos ha tenido acostumbrados Disney, sino que el argumento se centra en la relación entre la princesa y su madre. Las discusiones entre ambas llevan a Mérida a pedir ayuda a una bruja, y cualquiera que conozca aunque sólo sea un cuento sabe lo mal que termina eso. Pero ni aún así es necesario un príncipe que acuda al rescate, y la princesa y la reina se las apañan bastante bien ellas solas.

Es una película muy entretenida y técnicamente excelente, aunque Pixar ya nos tiene tan acostumbrados que eso casi pasa desapercibido. Los paisajes tienen un nivel de detalle increíble, y la melena rizada de Mérida se mueve con una naturalidad que parece hecha mechón a mechón. Seguramente es así.

Un consejo para todos aquellos que se animen a ir a verla: sed puntuales, porque el corto que emiten antes de la peli, como es tradición en Pixar, es una auténtica preciosidad. ¡No os lo perdáis!

El Caballero Oscuro: la leyenda renace

Batman nunca ha sido mi superhéroe favorito, yo siempre he preferido al Hombre de Acero. Batman no es más que un tío rico con gadgets molones, mientra que Superman puede volar, sin ortopedias ni nada. No hay comparación.

Pero reconozco que la trilogía de Batman que ha dirigido Christopher Nolan está muy bien. Son películas de acción bien hechas, entretenidísimas, no como el tostón de Spiderman que vi hace unas semanas, y hasta con argumento interesante. Y dado que en Alcalá no corremos el peligro de ser tiroteados en el cine, fue mi elección para intentar olvidar el final de mis vacaciones.

Esta tercera entrega me ha gustado incluso más que la anterior, con el tan aclamado Joker de Heath Ledger. Es verdad que estaba muy bien, pero es que a mí me daba una grima de muerte. El villano de esta entrega, Bane, es un tío bestia que te hace retorcerte en la butaca de angustia mientras le da una tunda a Batman. Es un villano de los que dan miedo, no pena.

Christian Bale hace un Batman estupendo, pero un Bruce Wayne aún mejor: atormentado pero elegante y sereno, y con un puntito de ironía que evita que sea un pavisoso. Y guapo de morirse, claro está.

Para tratarse de una tan larga, de más de dos horas y media, no se hace nada pesada, la acción te tiene en vilo todo el tiempo. La prueba es que teníamos al lado a tres niños, el más pequeño que no debía llegar a los 4 años; cuando los vi llegar me temí lo peor, pero estaba equivocada. Se pasaron toda la película quietos y en silencio, sin despegar los ojos de la pantalla, como si los hubieran narcotizado.

Los Juegos del Hambre

Ayer por fin fui a ver la adaptación al cine de la novela de Suzanne Collins, sobre un futuro distópico en el que cada año y desde que se aplastó su rebelión, cada uno de los 12 distritos tiene que entregar a un chico y una chica para todos que luchen a muerte, para regocijo y disfrute de la Capital.

Este año la Tributo del distrito 12 es Katniss Everdeen, que se presenta voluntaria al salir en el sorteo su hermana pequeña. En principio no parece que tenga muchas opciones frente a los Tributos profesionales de los distritos 1 y 2, pero tiene una baza a su favor: lleva años siendo el sostén de su familia mediante la caza furtiva y es una experta tiradora con arco.

La película sigue fielmente al libro, aunque es evidente que han tenido que eliminar algunas cosas. Y otras, aunque se muestran o se mencionan no se llegan a explicar, parecen un guiño a los lectores de la saga. Pero eso no impedirá a los que no hayan leído los libros seguir la trama.

La película es muy entretenida y llena de acción, y a pesar de lo violento del argumento (24 niños intentando sacarse los hígados unos a otros), no es excesivamente sangrienta. Creo que el director ha conseguido mantener muy bien el equilibrio en una película que va dirigida principalmente a un público juvenil, con casi todas las muertes teniendo lugar fuera de plano. Evidentemente, la violencia está ahí, pero no se recrea en ella en plan gore.

Otra cosa que me ha gustado es cómo la película tiene un final, a pesar de que quedan cosas por resolver para la segunda película, pero no te vas con esa sensación de que solo te han contado un capítulo de una historia, que es de lo más cabreante. Aunque sepamos que la historia continúa, hay un desenlace que cierra la película.

Y ahora lo negativo: no me gusta nada el actor que han elegido para el personaje de Peeta, el otro Tributo del 12. En la novela lo describen como un chico muy alto y fuerte, y muy inteligente, mientras que Josh Hutcherson es más bajito que su coprotagonista y está todo el rato con la boca abierta como si fuera tonto. Pero bueno, queda compensado con la presencia de Stanley Tucci en su versión más desenfrenada.

He leído que la segunda parte no se estrenará hasta noviembre de 2013. Una larga espera.

Los Idus de marzo

La nueva película de George Clooney no revela nada nuevo sobre la política americana. Los candidatos, por muy elevados que sean sus principios al inicio de la campaña, los van dejando aparcados por el camino con tal de conseguir la elección, y sus colaboradores más cercanos mienten y manipulan sin parar para ayudarlos a conseguirlo.

En esta película el candidato, George Clooney, se enfrenta con otro demócrata en las primarias, intentando conseguir la nominación del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales. Los republicanos apenas se mencionan de pasada, esta no es su guerra y casi no están presentes. El jefe de su campaña, interpretado por Philip Seymour Hoffman, se encarga del trabajo sucio, pero valora la lealtad por encima de todo.

El verdadero protagonista es el ayudante de Hoffman, un hombre joven que parece totalmente convencido de que su candidato es un hombre íntegro y en quien cree absolutamente. Pero cuando esa confianza se ve puesta a prueba, se ve que lo único en lo que de verdad cree es en su propia ambición, y muestra una carencia de moral absoluta cuando se trata de colmarla.

Nada de esto debería ser una novedad en lo que conocemos de las elecciones en los EEUU, salvo quizás que en esta ocasión el candidato, a pesar de sus fallos, parece bastante más liberal de lo que suelen ser, y lo dice abiertamente en su campaña. Incluso muestra más integridad que sus colaboradores.

Aunque no nos descubre nada, está muy bien contada e interpretada. Todos los actores están estupendos, empezando por Ryan Gossling, y visualmente me ha gustado mucho. Me gusta George Clooney como director, no hace alardes ni cosas raras, da la impresión de que está desarrollando un estilo propio. Me recuerda un poco a Clint Eastwood, pero más de clase alta, sin analfabetos ni gente fea. Espero que siga dirigiendo.