Si John Cusack hiciera una película lavando los platos, yo iría a verla. La culpa la tiene la Disney, como no, con su peliculita “El viaje de Natty Gann” (1985), una de las primeras de Cusack y en la que estaba monísimo, y tan alto… Qué le vamos a hacer, las cosas que una ve a los 12 años marcan de por vida.
Por suerte, 2012 no llega a la categoría de lavaplatos. No se puede decir que sea aburrida, ni mucho menos, hasta diría que está bien, dentro de la categoría de peli de catástrofes. Pero comete el mismo error que cometen todas estas películas: la explicación científica ni es explicación, ni mucho menos es científica. Si una cosa queda clara es que los guionistas no tenían ni la más remota idea de lo que es un neutrino, ni de que las partículas subatómicas no “mutan” (no tienen ADN!). Tampoco saben que el núcleo terrestre ya está fundido, y no a causa de un puñado de inofensivos neutrinos.
Estoy convencida de que hay por el mundo una legión de becarios con un título en física que habrían estado encantados de asesorarlos por un módico precio. O si no quieren gastar, que no den ninguna explicación, con un “los científicos están desconcertados” habría sido suficiente, y venga, a disfrutar de las explosiones.
Total, que después de 5 minutos de absurdas teorías pseudo-científicas, empieza el fin del mundo. John Cusack es un padre divorciado que se entera por casualidad, así que recoge a su familia (nuevo marido de su ex incluido) y empiezan una larga carrera sorteando terremotos, explosiones varias y erupciones volcánicas a todo trapo, en busca de unas “naves” en las que se supone que unos cuantos elegidos se van a salvar de la catástrofe.
En casi todas las películas de desastres naturales, el protagonista es un padre divorciado. Mi teoría es que los guionistas también lo son, y están convencidos de que si llegara el fin del mundo ellos tendrían un comportamiento heroico, y podrían decirles a sus ex-esposas: “¿Lo ves? Yo valgo más que este encantador y riquísimo cirujano con el que te has casado y que te trata como una reina.” Un consejo, chicos. Lo importante es el día a día, nos da igual que seáis como Indiana Jones cuando está a punto de exterminarnos un meteorito.
Volviendo a la peli, los efectos especiales son espectaculares, la acción es trepidante y es de lo más entretenida, cine de palomitas en estado puro. Hay un momento ñoño del tipo el-espíritu-humano-prevalecerá-seamos-buenos-los-unos-con-los-otros, pero es breve y no molesta demasiado. Por cierto, que llegado ese momento de generosidad con la pobre gente que se ha quedado fuera de las naves, ¿a nadie le molesta que los “pobres” sean un montón de millonarios y mafiosos, mientras que dejan morir al resto de la población? ¡Incluidos los operarios que han construido las naves!
Una cosa que me ha gustado es que por una vez dejan la religión tranquila. La gente que reza es aniquilada igualmente y en ningún momento nadie sugiere que los vaya a salvar la intervención divina, ni tampoco se sugiere que se trate de un Apocalipsis en plan bíblico. He leído que evitaron mostrar la destrucción de ningún símbolo musulmán para evitar polémicas, mientras que sí que arrasan lugares de culto cristianos y budistas. Pues ellos se lo pierden.
En resumen, una película que no está mal para pasar una tarde entretenida, siempre que uno no le pida mayores. No apta para físicos.
[Publicado primero en La Lintera Mágica]
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