En el Año Nuevo hebreo de 1943, los judíos de Dinamarca fueron advertidos en sus sinagogas de que los alemanes que ocubapan el país los iban a detener y deportar probablemente esa misma noche. Familias enteras huyeron ese mismo día, ayudados y escondidos por sus amigos y vecinos, y a lo largo de las siguientes semanas la resistencia danesa los fue cruzando hasta Suecia para ponerlos a salvo. Más de 7.000 judíos consiguieron escapar así de los campos de concentración nazis.
La historia está contada desde el punto de vista de Annemarie, una niña danesa de 10 años. Tras tres años de ocupación, ella y su amiga y vecina Ellen ya están acostumbradas a ver a los soldados nazis, aunque procuran evitarlos y los tratan con mucha cautela. Sobre todo Ellen, que es judía.
Cuando llega la noticia de la inminente “reubicación” de los judíos, los padres de Annemarie no dudan en acoger a Ellen en su casa y hacerla pasar por su propia hija, y continúan ayudando a ésta y otras familias judías, aun poniendo sus vidas en peligro.
La novela es positiva y tiene un final feliz, a pesar de lo lúgubre del tema. Annemarie aprende que en la vida se puede obrar bien u obrar mal, y que muchas veces hace falta valor para obrar bien. Pero la alternativa es algo demasiado horrible para considerarla siquiera.
No sé mucho sobre Dinamarca, a pesar de que una vez estuve de vacaciones, visitando a una amiga que estaba en Aalborg con una beca Erasmus. Pasamos mucho frío, visitamos un poco el país, algún museo que otro y poco más. Los daneses en general eran amables, civilizados hasta el aburrimiento, pero no tuve mucho contacto con ellos. Para mí los nórdicos eran un grupo homogéneo, no sabía ver diferencias entre un danés y un sueco, hasta hace poco no tenía ni idea de que ellos consideran que los fineses no son escandinavos.
Pero a veces un libro puede cambiar tu percepción de las cosas. Me pasó con Los hombres que no amaban a las mujeres y los suecos, que yo pensaba que eran el paradigma del estado del bienestar y el respeto a las minorías y me encontré con que están plagaditos de neonazis. Con este libro ha sido todo lo contrario: no tenía una opinión formada del pueblo danés, pero ahora me caen fenomenal. Durante dos años los daneses limpiaron las casas y regaron las plantas de sus vecinos judíos exiliados, hasta que pudieron volver a casa.
De hecho, si lo leí fue porque tú lo recomendaste. Olvidé decirlo en mi post!
http://bibliobulimica.wordpress.com/2012/07/03/libro-number-the-stars/