“La pequeña Dorrit”, de Charles Dickens


Este año es el 200 aniversario del nacimiento de Dickens, así que me he propuesto leer al menos parte de aquellos de sus libros que no he leído aún. No es que esto suponga un gran esfuerzo para mí, ya que siempre ha sido uno de mis escritores favoritos, desde que leí Oliver Twist cuando era pequeña.

La pequeña Dorrit no es tan pequeña, al empezar la historia tiene unos 22 años, pero es de aspecto tan frágil y aniñado que todo el mundo la llama así. Vive en la cárcel de deudores de Marshalsea, donde su padre está preso y donde ella ha nacido. Al parecer era algo muy común en la época: cuando un hombre era apresado por deudas no iba a una prisión común, sino a una específica para deudores, y muchas veces se llevaba a toda la familia. A cambio de algo de dinero podían amueblar sus “habitaciones” a su gusto y alojar allí a esposa e hijos, aunque de dónde sacaba el dinero alguien con deudas se me escapa.

En el caso de los Dorrit, el dinero viene de Amy, quien hace pequeños trabajos de costurera y de señorita de compañía a espaldas de su padre, para quien sería una vergüenza que su hija trabajase. Así la conoce Arthur Clennam a su vuelta del extranjero, ya que la pequeña Dorrit trabaja para su madre, una especie de mezcla entre vieja bruja puritana y usurera. El que la arpía de su madre sea amable con alguien hace sospechar a Arthur de que su familia ha debido cometer alguna injusticia contra la familia Dorrit, por lo que decide hacer lo posible por ayudarlos.

Y así se desarrolla una de las tramas más complejas y embarulladas que he leído en una obra de Dickens, y ya es decir. Hay herencias sorpresa, herencias robadas, lazos familiares inesperados, hijos ilegítimos y criminales dispuestos a la extorsión, todo ello llevado a cabo por una colección de personajes fascinantes y descritos con todo detalle hasta sus más mínimas rarezas.

Me ha gustado muchísimo el personaje de Tattycoram, una joven huérfana que se rebela ante el tratamiento de segunda clase que le dan sus protectores, quienes la han acogido para que sea la doncella de su hija. Qué sensibilidad la de Dickens para darse cuenta de esa injusticia. Porque no es que la tratasen mal ni mucho menos, se nota que son personas que sienten afecto por la chica y que se preocupan por ella, y sin embargo no son conscientes de que al hacer de ella una doncella, al crear esa diferencia entre ella y su propia hija, la están maltratando.

No puedo decir que sea uno de mis Dickens favoritos, ni mucho menos, no está a la altura de Casa desolada, que es mi favorito hasta la fecha, pero desde luego he disfrutado con su lectura.

Voy a dejar para el final de este año Nuestro común amigo, la última novela finalizada de Dickens, de la que dicen que es extraordinaria.

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3 pensamientos en ““La pequeña Dorrit”, de Charles Dickens

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