Sherlock Holmes – Juego de sombras

Cuando veo una película que se basa en un libro, siempre me pregunto si habrá mucha gente en el cine que lo haya leído. En el caso de las nuevas películas de Sherlock Holmes, es un personaje tan conocido que supongo que no hace falta explicar quién es él, ni el Dr. Watson, ni siquiera Moriarti. Más que nada por la serie de dibujos animados, que mi confianza en lo que es la cultura general de la gente se desplomó el día del estreno de Titanic, cuando en el momento en que el barco se dirige hacia el iceberg la chica que estaba a mi lado se volvió hacia su novio y le preguntó anguastiada, ¿Crees que chocará?

Vi la primera peli cuando salió, y la verdad es que me sorprendió agradablemente, por su ambientación de la Inglaterra Victoriana y por su ritmo. Es cierto, y ocurre lo mismo en la segunda parte, que cualquier parecido entre estos personajes y los creados por Sir Arthur Conan Doyle es pura coincidencia. Sherlock Holmes es investigador, toca el violín y vive en el 221B de Baker Street, pero si en las novelas la mayor parte de la acción tiene lugar en su cabeza, en las películas, y más en ésta, la acción es real y trepidante. La ambientación sigue siendo igual de buena, aunque fugaz, hay que estar atento porque todo va tan rápido que si te despistas te lo pierdes.

La acción empieza la víspera de la boda del Dr. Watson, con su despedida de soltero desastrosamente organizada por Holmes en un cuchitril para avanzar en una de sus investigaciones. El estado en que el pobre Watson llega a la boda es tan calamitoso que hasta el propio Holmes parece avergonzarse. La actitud de Holmes respecto a la boda me recuerda a la de Walter Matthau en Primera Plana, no puede comprender para qué quiere Watson una esposa teniéndolo a él.

Tras la breve pausa de la boda, los desastres continúan durante la luna de miel, a la que, como no, Holmes también va para proteger a la feliz pareja de los malvados planes de Moriarti. Para la novia la luna de miel termina abruptamente cuando Holmes la tira del tren, aunque eso sí, para salvarle la vida. Y aun así la pobre chica no le coge manía.

Recorriendo Francia y Alemania Holmes y Watson intentan hacer fracasar el plan de Moriarti para hacer estallar una guerra mundial y así enriquecerse vendiendo armas a todos los implicados. Por alguna razón que desconozco el enfrentamiento final entre Holmes y Moriarti tiene lugar en una partida de ajedrez en una terraza de un castillo en Suiza, durante una nevada que habría hecho que se me quedaran los pies fríos si no fuera todo tan obviamente digital.

En cualquier caso, es una película muy entretenida, con la que se puede pasar un buen rato. Sólo hay que olvidar que existe un personaje literario llamado Sherlock Holmes.