La intrusa

AVISO (PARA MI MADRE Y PARA IRIA): EL SIGUIENTE POST MENCIONA A UN REPTIL, Y HASTA TIENE FOTOS DEL BICHO, POR LO QUE PUEDE ALTERAR A LOS FÓBICOS. ¡NO DIGÁIS QUE NO ESTÁIS PREVENIDAS!

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OJO, QUE VIENE LA FOTO.

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Ayer, en el trabajo, oí de pronto una conmoción que venía de la sala de al lado. Me acerqué a ver qué pasaba y me encontré con una sorpresa bastante desagradable, y es que una serpiente se había colado entre nuestras cajas. En realidad era una culebrilla, de unos 15 ó 20 cm, que había intentado meterse en una caja y se había quedado atascada, la cabeza dentro y el cuerpo fuera. Cuando vi a aquel bicho cimbreando pegué un bote que me dejó a unos buenos 2 m de distancia, para regocijo de los ruandeses, hasta que les hice notar que mucha risa, pero que ellos estaban todavía otros 2 m más atrás, los muy cobardes.

Pues sí, tuvieron que ser mis compañeros, Alejandro y David, aguerridos cazadores del mismo Madrid, los que tuvieron que atraparla en una botella de agua vacía, para luego soltarla en el jardín.

Los ruandeses pretendían que nos la habíamos traído nosotros de España con el material, pero les dije que ya quisieran ellos, que los bichos los pone el país, no son importados.

La consecuencia de soltar a nuestra intrusa en el jardín fue que luego hicieron que uno de los vigilantes de seguridad se recorriera la zona retirando cualquier piedra grande, caja o botella vacía que pudiera servirle de refugio. No me imaginé que pudieran tenerles tanto miedo, la verdad. Pensé que estarían mucho más acostumbrados que nosotros.

Y la otra consecuencia es que no pienso volver a abrir ninguna caja. Ni una sola. No.

Os dejo otra foto más de la culebra. Si se amplía, se puede ver la lengua bífida. Brrrr.