Acabo de volver de mis –por ahora– escasas vacaciones: tres días en Salou y otros tres en Cerdeña. El resultado: mucho relax, moreno, cansancio y diversión general, y dos libros leídos de cabo a rabo. En la parte negativa, me han dado un golpe en el coche esta mañana, pero bueno, supongo que no habiendo heridos, no me puedo quejar.
Me llevé mi lector electrónico cargadito de libros, entre ellos la tercera parte de Millenium, mientras que mi amiga Iria sólo se llevó la segunda parte, pero en papel. Las dos terminamos casi a la vez, así que Iria me compró un libro de bolsillo y se enganchó a mi lector para acabar la trilogía. Me parece que va a acabar por comprarse uno…
El libro en cuestión: en mi opinión, el segundo y el tercero forman una única historia que se podría haber publicado en un único volumen, quitando unas 3 ó 400 páginas. Éste empieza justo donde acabó el anterior, y trata de las consecuencias de los acontecimientos allí narrados. Una vez más, hay una ENORME cantidad de repeticiones, tanto de cosas que ocurrieron en el tomo anterior como en este mismo, lo que hace que la historia avance lentísima. Es desesperante, porque verdaderamente la trama es absorbente, y uno está deseando saber cómo acaba todo, y no que se mencione cada vez que uno de los personajes se toma un café y unos sandwiches (¿es que los suecos están todo el día desayunando?).
En cuanto a los personajes, una vez acabado todo, debo decir que no me gustan mucho, al menos Mikael Bloomkvist. Ya es bastante increíble que parece que es el único periodista del mundo mundial capaz de resolver todos estos líos, pero una cosa que me hace mucha gracia es que todas las mujeres con que se cruza, inmediatamente lo arrastran a la cama. Esto es lo que yo llamo el factor Heinlein, y es que me da la impresión de que algunos escritores hacen realidad sus fantasías en sus novelas. La cuestión es que cuanto más irresistible para las mujeres es un personaje, menos me creo que su creador también lo fuera.
En cuanto a Lisbeth, tiene sus motivos para queres aislarse de la sociedad, ya que siempre la han maltratado. Lo que me chincha es que nadie puede ser tan fabulosa, tan lista y tan super-fuerte. Al final no llega a levantar un caballo durante esta novela, pero es porque no se lo ponen delante.
