Este fin de semana fui a ver la exposición de Matisse del Museo Thyssen, y la de Sorolla en el Prado.

La de Matisse no está mal, sobre todo si sólo se va a esa. Porque cuando uno ve la de Sorolla, la otra queda a la altura del betún. Es una exposición ENORME, con muchísimos cuadros. Hay muchos de los de la exposición permanente de su casa museo, pero además hay muchísimos más traídos de otros museos y de colecciones privadas. Y cuando ya te parece que has visto un montón y que ya se tiene que acabar, te mandan al piso de arriba, donde tienen los cuadros que hixo para la Hispanic Society de Nueva York, que son gigantescos. Es una pasada, y merece la pena.

Aquí pongo una foto del cuadro que más me ha gustado. Se titula “Triste herencia”.

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