Junio 2009


El sábado me voy de vacaciones, a pasar unos días en Salou y otros poquitos en Cerdeña. Volveré el viernes de la semana que viene, espero que con un montón de posts por escribir sobre todos los libros que habré leído en esos días. O, por lo menos, sobre las mil y pico páginas de Jonathan Strange & Mr. Norrell, que es lo que estoy leyendo ahora.

Que nadie me pregunte sobre el resto de mis vacaciones. Son una incógnita.

drood_coverHace unos días mi padre me comentó que acababa de salir una novela de Dan Simmons sobre los últimos años de la vida de Charles Dickens titulada Drood, por la novela que Dickens estaba escribiendo cuando murió y que dejó inacabada, El misterio de Edwin Drood. Así que decidí que antes de leer la de Simmons, debería leer la de Dickens. No es que esté muy segura de leer la novela de Simmons, sobre todo después de críticas como ésta, pero cualquier excusa es buena para leer a Dickens.

Es una faena que precisamente la única novela que dejó inacabada resulte ser su única novela de misterio. Edwin Drood es un joven al que todo le va bien. Está acabando sus estudios como ingeniero, y está prometido desde su infancia con Rosa, la hija de un gran amigo de su padre, aunque no parece que ninguno de los dos novios esté muy entusiasmado con la perspectiva. Su única familia es su tío Jasper, muy poco mayor que él, y que parece profesarle un gran afecto.

Pronto entran en escena dos hermanos gemelos, Helena y Neville. A Neville le gusta la prometida de Edwin, y le parece que éste no la aprecia en lo que vale, y a Edwin le gusta Helena, pero no le gusta nada su hermano. Así que cuando Edwin desaparece, las sospechas recaen sobre Neville, aunque al no aparecer el cadáver, lo dejan en libertad.

Los gemelos se van a Londres huyendo del escándalo, y Rosa también, huyendo de Jasper, pero aparece otro personaje, alquien que parece ir disfrazado y que está al tanto de la muerte de Edwin.

Por supuesto, es evidente que el asesino es el tío Jasper, que está loco por Rosa y quiere sacarse de en medio a su rival. Pero hasta aquí llegan las 300 y pico páginas que escribió Dickens, así que nunca lo sabremos.

Hay muchas teorías sobre el personaje disfrazado. Podría ser Helena, intentando exculpar a su hermano, o el propio Edwin, que en realidad no está muerto. Esto último se descarta porque el propio Dickens le dijo a su hijo que sí que estaba muerto. Todo esto debería darle algo en qué pensar al plasta de George R. R. Martin, que si sigue así nos va a dejar incompleta la saga de Canción de Hielo y Fuego. Gordo haragán.

vientoLas aventuras de Topo, Rata, Sapo y Tejón, animales personalizados que llevan batínes de seda, hacen limpiezas de primavera, pasean en bote y hasta roban coches, me parecieron absolutamente encantadoras. Todas tienen lugar en una Inglaterra pastoralizada, en la que el té se sirve siempre con sandwiches y cakes deliciosos y donde los únicos conflictos surgen por falta de modales.

Topo y Rata son dos buenos amigos a los que les gusta salir a pasear en bote o tomarse un buen te, entretenimientos tranquilos y sencillos. Pero Sapo es harina de otro costal: le gustan las emociones fuertes, y cuando descubre los automóviles ya no descansa hasta hacerse con uno. A partir de ahí todo son desastres, se suceden los accidentes, y Sapo llega a obsesionarse hasta el punto de robar un coche para poder seguir conduciendo. Ni siquiera la intervención del sensato Tejón sirve de nada, y Sapo acaba en la cárcel. Consigue escapar a base de engaños, y continúa con su loca carrera. Pero las cosas van de mal en peor para el pobre Sapo: su mansión ha sido ocupada por las malvadas Comadrejas. Sólo con la ayuda desinteresada de sus amigos logra reconquistar su casa, y por fin se da cuenta de lo erróneo de su conducta. Sapo pide perdón, y todos viven felices.

Me recuerda un poco a Tolkien (o más bien Tolkien a esto), por lo de la idealización de la vida en el campo, y la exaltación de la sensillez y la tradición frente al progreso.

Este fin de semana fui a ver la exposición de Matisse del Museo Thyssen, y la de Sorolla en el Prado.

La de Matisse no está mal, sobre todo si sólo se va a esa. Porque cuando uno ve la de Sorolla, la otra queda a la altura del betún. Es una exposición ENORME, con muchísimos cuadros. Hay muchos de los de la exposición permanente de su casa museo, pero además hay muchísimos más traídos de otros museos y de colecciones privadas. Y cuando ya te parece que has visto un montón y que ya se tiene que acabar, te mandan al piso de arriba, donde tienen los cuadros que hixo para la Hispanic Society de Nueva York, que son gigantescos. Es una pasada, y merece la pena.

Aquí pongo una foto del cuadro que más me ha gustado. Se titula “Triste herencia”.

sad

Fue mi primo el que me habló del primer Terminator. Me dijo que había ido a ver una peli al cine que le había encantado, así que ese fin de semana me fui a verla con los hermanos Lamas, y me pareció una pasada. Años más tarde fui a ver la segunda parte, que también me gustó muchísimo. La tercera ya era harina de otro costal, y de esta última es casi mejor no hablar.

En realidad las mejores cosas de esta película son las que pertenecen a las anteriores: “ven conmigo si queires vivir”, “volveré”, la gasolinera donde Sarah Connor se para al final de la primera y donde le hacen la foto, la banda sonora que hizo Guns ‘n Roses para la segunda parte…

Por lo demás, es una película de acción sin orden ni concierto, sin argumento y sin ningún objetivo. John Connor era más interesante a los 12 años.

coralineMe he dado prisa a terminarlo porque quiero ir a ver la peli al cine, a ser posible la versión 3D.

Coraline y sus padres acaban de mudarse a una vieja mansión. En el piso de abajo viven dos ancianas, ex-actrices de teatro, y en el de arriba un viejo extravagante que entrena ratones de circo. Pero lo peor está en la casa de Coraline.

En el salón hay una puerta que no lleva a ninguna parte: da a una pared de ladrillos. Pero cuando Coraline la abre, tras ella hay un túnel, y después una especie de versión fantasmagórica de su casa, con su “otra madre” y su “otro padre”, que pretenden que se quede allí para siempre.

Es lo normal en las novelas de Gaiman, un mundo paralelo, siniestro y oscuro, del que sólo unas pocas personas tiene una ligera visión.

Para ser un cuento para niños, es de lo más siniestro, en plan Lemony Snicket. Justo lo que a mí me gusta.

bookedMe encantan los libros sobre libros. Sobre gente que adora los libros, que habla de ellos con admiración y reverencia, y que piensa que estropear un libro debería estar penado por la ley (algo con lo que estoy totalmente de acuerdo).

El protagonista de esta novela es así: Cliff Janeway, un policía que colecciona primeras ediciones de novelas contemporáneas, a ser posible firmadas, y que por tanto es el más indicado para hacerse cargo del caso cuando aparece muerto uno de los bookscouts, los que buscan primeras ediciones escondidas en las librerías de viejo para luego venderlas por una pasta a las tiendas especializadas. A otros policías les puede parecer que unos libros viejos no son motivo para matar a nadie, pero él sabe que no es así, y que el asesino tiene que ser un librero o un coleccionista.

Pero en mitad de la investigación ocurre algo que obliga a Janeway a abandonar la policía. Tampoco es que se lleve un disgusto, es la ocasion perfecta para abrir su propia librería especializada. Lo malo es que los cabos sueltos del caso lo obligan a volver a intervenir, y a investigar lo que ocurrió.

Aparte del tema de los libros, es una novela policíaca muy bien llevada, y entretenida. Voy a buscar más libros de la serie.

Debo aclarar que nunca me he preocupado por las primeras ediciones, y menos por primeras ediciones de Stephen King, que este libro me ha aclarado que valen una pasta, pero sí es verdad que tengo un ejemplar de El nombre de la rosa firmado por Umberto Eco del que no me desprendería fácilmente. Esto me ha hecho pensar que yo, que empecé a leer Harry Potter en cuanto salió a la venta, he sido una tonta de no comprar los libros. Dentro de 10 años valdrán una pasta.

jennafoxJenna Fox se despierta en un futuro no muy lejano con la mente totalmente en blanco y sin ningún control sobre su cuerpo. No recuerda quien es, ni a sus padres, ni lo que le ha pasado. Sus padres le dicen que ha estado en coma un año y medio tras un accidente, y poco a poco va aprendiendo a moverse y empieza a recordar cosas.

Pero hay muchas cosas que no le explican: se niegan a hablar de su accidente, y no le dicen por qué se han mudado y la tienen escondida.

Tras mucho insistir consigue que la dejen ir al colegio, donde se entera de que su padre es el inventor de una sustacia, el Biogel, que ha supuesto un gran avance para la realización de transplantes de órganos y la fabricación de prótesis, pero que la ley no permite que una persona tenga más de un 49% del cuerpo artificial. Todo lo que supere esa cifra ya no se considera humano y es ilegal.

Y claro está, lo siguiente es descubrir que la propia Jenna es casi totalmente sintética: lo único que pudieron salvar del accidente fue un 10% de su cerebro.

La novela está narrada en tercera persona, así que uno se va enterando de la historia a la vez que ella. No es que la trama sea muy compleja, la verdad es que se ve venir, pero lo interesante son los dilemas que se plantea la chica: ¿qué significa ser humano? ¿Y hasta qué punto eso se puede medir?

El final es un poco ñoño, casi decepcionante, pero en conjunto, no está mal.

llamadaSe considera que éste es un libro para niños porque el protagonista es un perro, pero a mí no me lo parece. Es un libro sin apenas diálogos (no es un perro Disney, y por lo tanto no habla), muy oscuro, con pasajes de gran violencia y crueldad, y muy introspectivo.

Buck, el protagonista, es un perro grande y peludo que ha llevado una vida cómoda como mascota en una gran casa. Pero la fiebre del oro en Alaska hace que haya una gran demanda de perros de su tipo para tirar de los trineos, por lo que lo roban y lo envían a la región del Yukon. Allí, para poder sobrevivir, sus instintos salvajes se van despertando y se va endureciendo. Hasta el punto de que sólo la devoción que siente por su amo impide que se una a los lobos salvajes.

Cuando su amo es asesinado Buck cae sobre los responsables como una fiera salvaje, pero ya no hay nada que lo retenga y se une a los lobos, quedando como una leyenda entre los nativos.

Leí este libro un montón de veces cuando era pequeña: me fascinaba. El lugar, tan exótico y frío, la gente con su obsesión por el oro, capaces de cometer las mayores bajezas; y el perro, ajeno a todo excepto a su lucha por la supervivencia.

Éste es otro de esos libros que creo que si no lees cuando eres un crío, después ya no lo leerás nunca, y es una pena.