“A Fatal Grace”, de Louise Penny

coverLa segunda entrega de esta serie de novelas de misterio ambientadas en un pequeño pueblo de Quebec me ha gustado aún más que la primera. Un crimen sorprendente vuelve a alterar la calma del pequeño pueblo de Three Pines y de sus pintorescos habitantes, poco más de un año después del asesinato que abre la serie.

Una vez más, el inspector Gamache acude con su equipo a investigar el extraño asesinato, al tiempo que sigue sufriendo las consecuencias de un misterioso caso que acabó con su carrera años atrás. La insufrible agente Nichol vuelve a las andadas, poniendo a prueba la paciencia de todo el que la rodea, pero Gamache ya se siente como en casa en Three Pines, donde todos lo reciben como a un viejo amigo.

En esta novela el asesinato tarda en producirse, aunque nos anuncian la víctima en la primera frase. Eso da tiempo al lector a cogerle la suficiente tirria como para que su muerte produzca una gran satisfacción. Porque CC de Poitiers era una mujer absolutamente odiosa, tanto para su familia como para sus vecinos.

Me gustan muchísimo las descripciones que hace la autora tanto del paisaje de Three Pines como de sus habitantes. Por ejemplo, de cómo en invierno, con toda la ropa de abrigo puesta, la gente se reconoce por el color de los gorros, y cómo la mañana de Navidad es imposible saber quién es quién, puesto que todos han recibido gorros nuevos de regalo. Un gorro nuevo al año es imprescindible, ya que las mascotas siempre se comen los pompones y no hay manera de conseguir que duren más. También su descripción de la terrible sensación de frío, a 30º C bajo cero, hizo que se me pusiera la piel de gallina. Claro que en ese sentido yo soy muy impresionable: detesto el frío, que para mí empieza al bajar de 24º.

Otra cosa que me gusta es que el Inspector no es el policía típico al que nos tienen acostumbrados las películas y series americanas. No es un alcohólico, ni engaña a su mujer, a la que adora. No es un tipo hosco de los que llegan a casa y no sueltan prenda de lo que hacen en el trabajo, sino que se lo cuenta a su mujer absolutamente todo y le pide consejo con frecuencia. En general es un hombre feliz, lo más alejado posible del típico detective amargado. Y es un cambio muy de agradecer.

He echado un vistazo en Goodreads y he visto que hay ya 10 libros de la serie. Me parece que no voy a tardar en leer otro, porque me muero de ganas de saber cómo resuelve el Inspector sus problemas por el maldito caso Arnot.

“Dear Daughter”, de Elizabeth Little

coverAhora que he terminado este libro me he enterado de que se recomienda para fans de Gillian Flynn, la autora de Gone Girl, que fue mi lectura anterior. No sé si eso me habría influido a favor o en contra de esta novela, pero eso ya está fuera de cuestión.

La narradora de esta novela es su protagonista, Jane Jenkins, que había sido una especie de Paris Hilton hasta que fue condenada a cadena perpetua por el asesinato de su madre. Tras diez años de condena es liberada por un escándalo sobre la manipulación de pruebas forenses por parte de la policía. Pero la opinión pública sigue en su contra, y nada le gustaría más a la prensa del corazón que continuar sacando portadas a su costa.

Jane tiene otros planes, que ha ocultado hasta de su abogado. Pretende viajar a un pueblo de Wisconsin para averiguar qué relación tiene con el oscuro pasado de su madre, y tal vez si realmente fue ella quien la mató.

Jane es sarcástica, impertinente y tiene una visión del mundo llena de cinismo. No confía en nadie, y recibe con escepticismo las muestras de amistad de la buena gente de Wisconsin. Aparte de eso, no hay mucho que contar. Los giros supuestamente sorprendentes del argumento no son gran cosa, y hay algún fragmento que parece sacado del enfrentamiento entre Batman y algún archi-enemigo, de esos en los que el malo en vez de matar a Batman en el acto, primero le cuenta todos sus planes. Absurdo.

No sé en qué le ven el parecido con Gillian Flynn, yo no he notado ninguno.

Perdida

perdidaAyer fui por fin a ver la película basada en la novela Gone Girl, que leí hace unos días. Está dirigida por David Fincher, niño bonito de Hollywood desde hace años y autor de varias películas que me horrorizan, como Seven, El club de la lucha y sobre todo Alien 3.

Decidí darle otra oportunidad, porque soy así de buena gente, no porque las críticas de esta peli en concreto fueran buenas, que ya me han engañado así en otras ocasiones. Y también porque me encanta ver la peli una vez que ya he leído el libro.

La adaptación es realmente fiel a la novela, apenas hay ningún cambio salvo la eliminación de algún personaje secundario que tampoco aportaba demasiado a la trama. Nick, el marido, empieza su historia el día de la desaparición de su mujer. Y Amy nos cuenta, a través de su diario, lo que ha pasado desde que se conocieron.

Aún más que en el libro, es fácil adivinar cual de los dos es un psicópata mentiroso, con lo que la intriga se reduce mucho. De todas formas es una historia muy original y se hace entretenida, a pesar del ritmo tan leeeento de la primera parte. Luego, una vez que se descubre quién es el mentiroso chalado, la cosa ya coge un poco más de ritmo.

No soy una gran fan de Ben Affleck, pero me ha parecido que en este papel está bastante bien. El tipo inexpresivo pero educado que no muestra sus sentimientos ni en público ni en privado le debe ir bien a su carácter. Pero mi personaje favorito es la hermana melliza, interpretada por una actriz que no conocía. Me ha gustado a pesar de que mientras leía el libro me imaginaba en ese papel a la hermana de Dexter.

Es una película de intriga original, lo cual ya es mucho decir, y entretenida a pesar de su duración.

“Gone Girl”, de Gillian Flynn

coverHe leído críticas estupendas de la película que David Fincher ha dirigido basada en este libro, así que antes de ir a verla me he dado prisa a leer el libro. Nada como un viaje de trabajo, con avión retrasado incluido, para zamparse 500 páginas, y nada como un libro entretenido para no subirse por las paredes cuando ves que no vas a llegar a casa hasta las 11 de la noche.

Nick Dunne es un periodista al que las cosas no le han ido muy bien últimamente, pero están a punto de ir peor. El día de su quinto aniversario de boda llega a su casa y descubre que su esposa no está y que hay signos de lucha en el salón. Y entonces es cuando todo se va al garete, puesto que todas las pruebas apuntan a que él es el responsable.

La narración va alternando entre dos puntos de vista, ambos en primera persona. El de Nick Dunne empieza el día de la desaparición de su esposa y va avanzando, contando de vez en cuando acontecimientos del pasado. El de Amy, la esposa, es en forma de diario, comienza el día que conoció a Nick y va avanzando hacia el día de la desaparición. Y no coinciden en nada.

Es evidente que uno de los dos miente, y ahí está la originalidad de la historia y lo que me enganchó al libro hasta el final. Aunque debo decir que elegí a quien creer en las primeras 20 páginas. Y acerté, claro está.

Ha sido entretenido y aún sigo teniendo ganas de ver la película, así que ya contaré qué tal la adaptación.

“Tormenta”, de Jim Butcher

coverEn esta peculiar novela policíaca el investigador es un mago. No un mago de chistera y palomas en los bolsillos, sino un auténtico hechicero. Porque en el mundo de los Archivos de Dresden la magia existe, así como las hadas, trolls, demonios y vampiros.

Como primera novela de la saga está muy bien planteada. Se nos presentan los personajes y las normas que los rigen. Está narrada en primera persona por su protagonista, Harry Blackstone Copperfield Dresden, un tipo con la peor suerte del mundo. Normalmente se gana la vida encontrando objetos perdidos, pero de vez en cuando la policía lo llama para consultarle cuando se produce un crimen en circunstancias paranormales.

Y así es como Harry se encuentra enfrentado a un mago desconocido que utiliza sus poderes para matar, algo totalmente prohibido. Pero ese no es su único problema, ya se encuentra bajo el punto de mira del Consejo Blanco por un acontecimiento de su pasado. Y además un traficante de drogas lo tiene en el punto de mira.

Es una novela entretenida y fácil de leer, de ritmo rápido. He leído que se considera de las más flojas de la serie, así que tengo ganas de ver como son las mejores.

“Red Seas Under Red Skies”, de Scott Lynch

coverAcabo de ver en Goodreads que en noviembre de este año se publicará el cuarto libro de esta serie, y que ya hay títulos previstos hasta el número 7. Lo cual me llena de felicidad porque voy a tener magnífico material de lectura durante mucho tiempo, y al mismo tiempo me hace temer que seguiré sin saber nada de la misteriosa Sabetha en el próximo libro (los que lo sepáis, absteneos de spoilers!).

En esta nueva aventura Scott Lynch no pierde el tiempo con la presentación de los personajes ni de su entorno: ya los conocemos. Locke y Jean tardan dos años en recuperarse del sufrimiento que les causó el Rey Gris en Las mentiras de Locke Lamora, pero el inicio de este libro los encuentra ya en forma y con un gran golpe en marcha, esta vez en otra ciudad y con otras víctimas. Su amistad ha sufrido mucho pero romperla parece imposible, y sigue siendo la mejor baza con la que cuentan para desplumar a ricos incautos, e incluso a los verdaderamente cuidadosos.

He leído críticas muy duras de este libro, diciendo que no está a la altura del primero, pero yo no estoy de acuerdo. Evidentemente, le falta la sorpresa de descubrir una nueva historia, pero lo compensa la perfecta continuidad en el desarrollo de los personajes. Es verdad que el ritmo es un poco más lento en el inicio, pero pronto cogen la inercia que caracteriza los planes más locos de Locke Lamora, como la de un tren sin frenos.

Hay risas, aventuras, planes complejos y mentiras tan elaboradas que parece imposible que las recuerden todas. Desgracias terribles y venganzas ejecutadas a la perfección, piratas amantes de los gatitos y un final que hace salir corriendo a por el siguiente libro de la serie. ¡Y nada sobre Sabetha! ¿Se puede ser más cruel?

Por cierto, me encantan los juramentos y tacos que se inventa Scott Lynch, son de lo más expresivos. Mi favorito hasta ahora:

‘You son of a bitch,’ cried Locke, pulling the cloak around himself with both hands. ‘You snake-souled, dirty-minded son of a bitch! I hope a shark tries to suck your cock!’

De Locke a Jean, con cariño.

“Fortunately, the milk”, de Neil Gaiman

milkSi alguien se pregunta cómo sería tener como padre a alguien tan imaginativo como Neil Gaiman, este libro tiene la respuesta. Un padre así, si tuviera que salir a comprar leche para el desayuno de sus hijos y tardase un poco más de la cuenta, al volver les contaría una historia como esta, con extraterrestres, dinosaurios en globos aerostáticos, viajes en el tiempo y, por qué no, ponis.

Es una historia divertidísima, absurda y encantadora, con unas ilustraciones que están a la altura de la narración. Me encanta cómo está dibujado el padre, con unos pelos loquísimos como los del autor. El libro tiene esos giros absurdos que a los niños les encantan, y tiene una actitud de desprecio a las normas que podría dar ideas peligrosas a cualquiera. Si tuviera hijos les leería este cuento y estoy convencida de que les chiflaría.

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