“Renegades of Pern”, de Anne McCaffrey

renegadesY con este van 10 libros de la serie de los dragoneros de Pern. No sé si es por el número redondo, pero en esta ocasión se trata de un resumen de todo lo anterior, empezando justo antes de la Pasada y centrándose un poco más en el descubrimiento de los asentamientos de los primeros pobladores del planeta que ya nos habían contado en El dragón blanco. Y así se enlaza con el libro anterior, Dragonsdown, que narraba precisamente la llegada de los humanos a Pern.

La excusa para volver a contar toda esta historia son las desventuras de varios grupos de renegados, expulsados de sus Fuertes por distintas razones al llegar las hebras. Algunos consiguen ganarse la vida honradamente, mientras que otros se convierten en salteadores de caminos. Esa es la elección de Thella, hija de un Lord pero sin derecho a heredar el título por ser mujer. Anne McCaffrey, a pesar de ser muy feminista en otras novelas, desaprovecha esta oportunidad y convierte al personaje en una psicópata violenta a la que le encanta apuñalar a la gente.

Se me ha hecho un poco pesado a ratos, repitiendo tantas cosas de los libros anteriores, pero bueno, es lo ideal para escuchar en el gimnasio o mientras paso la aspiradora porque así tampoco tengo que prestar tanta atención.

“El libro de las cosas perdidas”, de John Connolly

coverLa Segunda Guerra Mundial acaba de empezar y Londres ya sufre bombardeos, pero a David no le importa, porque acaba de perder a su madre. Y pronto, demasiado para David, su padre vuelve a casarse y tiene otro hijo. David está resentido con su padre por olvidar a su madre tan rápido y con su medio hermano y su madrastra por robarle su afecto, así que se refugia en sus libros. Pronto empieza a tener extrañas visiones de un mundo en el que los cuentos cobran vida y donde un hombre malvado lo busca, hasta que por fin, durante un bombardeo, cruza la frontera.

En ese mundo de fantasía David revive los cuentos clásicos que tan bien conoce, pero con extraños giros  siniestros que no se espera. Nada demasiado original a estas alturas, me temo. Gregory Maguire ya le ha dado una vuelta a un montón de cuentos, por no hablar de lo que Brom ha hecho con Peter Pan, que pasa de largo de lo siniestro para llegar a lo decididamente violento.

En esta novela lo más interesante es la evolución del protagonista, que pasa de ser un niño celoso y egoísta a darse cuenta de que no es el centro del universo y que incluso puede que haya gente con problemas más graves que los suyos.

Es una lectura entretenida pero la verdad es que no me ha encantado.

 

Ocho apellidos vascos

Ocho_apellidos_vascos-758602439-largeEste fin de semana vino de visita mi amiga Diana, camarada de cine de toda la vida, y por supuesto nos fuimos a ver una película. Aunque ninguna de las dos es una gran fan del cine español, como nos apetecía reírnos un rato nos decidimos por Ocho apellidos vascos. Y nos reímos, vaya que sí.

Un chico sevillano viaja al País Vasco en busca de la chica que conoció en una noche loca. Allí tiene que hacerse pasar por vasco para contentar al padre de ella, con lo que se suceden los equívocos, y por supuesto los tópicos. Él es un ligón empedernido, reparte abrazos por doquier y lleva una medalla de la Vírgen de Triana. Ella es borde, hosca y malhablada, y lleva un corte de pelo que parece hecho por un enemigo. Estereotipos a diestro y siniestro, pero ahí reside la gracia. La escena en la que él, tras una cena de unos 6 platos, se va a vomitar detrás de unos arbustos me hizo reír a carcajadas.

La película es entretenida y graciosa, pero sí que me ha parecido notar que la producción era un poco pobre, como si hubieran estado ahorrando lo máximo posible. Hay muy pocos personajes, la película se centra casi por completo en la pareja y el padre de él, con la presencia de Carmen Machi haciendo de falsa madre (vasca, claro) del chico y pocos personajes más. Las escenas en exteriores se ven un poco vacías, como si hubieran contratado al número mínimo de extras, y los interiores son siempre en los mismos sitios. En realidad para una comedia tampoco hace falta mucho dinero sino un buen guión y unos actores decentes. En este caso, les ha salido bien.

“The Screaming Staircase”, de Jonathan Stroud

coverDesde que empezó el Problema unos 60 años atrás, las cosas han cambiado mucho en las Islas Británicas. La señal del toque de queda avisa de la llegada de la noche y todo el mundo se apresura a volver a la seguridad de sus casas, donde la sal y el hierro mantienen a los fantasmas fuera. Porque en eso consiste el Problema: la presencia de espíritus está demostrada, y va en aumento, y la única forma de mantenerlos a raya en sus ataques contra los vivos es gracias a los niños que tienen la capacidad de percibirlos.

Lockwood & Co. es una pequeña agencia cazafantasmas con solo tres miembros pero con grandes aspiraciones. La historia está contada por Lucy Carlyle, la más reciente incorporación a la agencia. Asesinatos sin resolver, viejas mansiones encantadas desde hace siglos y peligrosos enemigos vivitos y coleando llenan las páginas de esta aventura, a ratos verdaderamente espeluznante.

Esta Inglaterra alternativa, moderna en muchas cosas pero gótica en tantas otras resulta de lo más entretenida. Los adultos o brillan por su ausencia o son meros estorbos en la labor de los niños para la destrucción de los fantasmas, ciegos y temerosos donde Lockwood & Co. son audaces y decididos.

Lo he pasado en grande con esta novela, ojalá hubiera habido algo así cuando yo era pequeña, en lugar de cursiladas como Fray Perico y su borrico con las que mi profesora de lengua me martirizaba. Cuando yo tenía 9 ó 10 años los libros de colecciones como Barco de Vapor era lo que se suponía que uno debía de leer, y no había cosa más ñoña y aburrida. En esa misma época mis compañeros de clase y yo llegábamos los martes a clase medio dormidos porque los lunes por la noche ponían en la tele El misterio de Salem’s Lot, y no solo nos acostábamos tarde para verlo, ¡es que después no pegábamos ojo! Creo que toda mi generación quedó marcada por aquella escena del niño vampiro flotando delante de la ventana de su amigo y pidiéndole que lo dejara entrar.

La cuestión es que a todos los niños les gustan las historias de miedo bien truculentas, y los autores de los cuentos clásicos lo sabían: lobos, ogros, madrastras, padres que abandonan a sus hijos a la primera de cambio… Son todos de lo más siniestro. Y hay una nueva generación de escritores que pasan de cursilerías y se dedican a aterrorizar a sus lectores de una forma de lo más satisfactoria.

Me encantaría que llevaran al cine esta historia, tiene escenas que parecen escritas para la gran pantalla. Mientras tanto tendré que esperar a que se publique el segundo libro de la serie, en septiembre.

“Major Pettigrew’s Last Stand”, de Helen Simonson

coverHe tenido que tomarme un descanso de la última novela de Amy Tan, El valle del asombro, porque la continua acumulación de desdichas me estaba deprimiendo. Así que me he decidido por esta novela, que al parecer está arrasando en clubes de lectura variados.

El Mayor Pettigrew tiene 68 años, está retirado y es viudo desde hace ya algún tiempo. Vive en la antigua casa familiar, acude regularmente a su club de golf y recibe de vez en cuando la visita de su hijo. Pero su rutina se ve alterada la mañana en que recibe la noticia del fallecimiento de su hermano, y por casualidad es la señora Ali, la mujer paquistaní propietaria de la tienda de comestibles del pueblo, la que está más cerca en ese momento tan difícil.

A partir de ahí el Mayor comienza una amistad con la señora Ali, también viuda, que no es vista con buenos ojos por el resto del pueblo, básicamente porque la buena señora es oscurita.

La autora escribe bien y en ocasiones hace un uso de la ironía muy divertido, pero la verdad es que toda la novela es un estereotipo de principio a fin. El Mayor es el caballero británico por excelencia, conservador, educado y ligeramente servil con la nobleza local. Su hijo es un chico moderno, un materialista al que sólo le importan las apariencias y el dinero y que trabaja —qué sorpresa— en finanzas. La señora Ali parece interesante, pero casi no nos permiten conocer nada sobre ella aparte de que le gusta Kipling. A mí también me encanta, pero ella debe de ser la única de todo el Indostán a la que no le hierve la sangre al leerlo. Lo cual ya es un dato interesante, pero no habría estado mal tener algún detalle más.

Mi sensación es que la autora no ha sabido dar el punto de vista masculino. Su protagonista parece ser lo que una mujer querría que fuera un hombre, en realidad lo que una ancianita recordaría de los hombres de antes, habiendo olvidado todo lo malo. Da la sensación de estar ambientada hace 30 años en lugar de en la actualidad.

En su perfil de Goodreads la autora dice que entre sus influencias literarias está Edith Wharton. Va a ser que no.

Conociendo a Amy Tan

Amy Tan firmando mi ejemplar de El valle del asombro

Amy Tan firmando mi ejemplar de El valle del asombro

La semana pasada me llegó una invitación para un encuentro de blogueros con la famosa escritora Amy Tan, el día 18 de marzo, con motivo de la presentación de su libro El valle del asombro. Mi primera reacción fue de desesperación, puesto que me encontraba inmersa en un pico de trabajo que todavía iba a durar varios días más y me haría imposible acudir. Pero decidí cruzar los dedos, encomendarme a los dioses de mis antepasados y esperar a ver qué pasaba. Por fin llegó el martes y ocurrió el milagro: ¡fue el único día de las últimas semanas en el que terminamos pronto! Salí zumbando hacia Madrid con mi ejemplar de la novela debajo del brazo, para conocer a Amy Tan.

La autora llegó puntual, una dama encantadora de aspecto delicado y voz y ademanes suaves. Aunque habla un poco de castellano contaba con una traductora para facilitarle las cosas y la conversación fue fluida y de lo más interesante. Durante más de una hora contestó a nuestras preguntas sobre su novela, su vida y su obra en general, con amabilidad y sentido del humor.

En primer lugar nos contó que, aunque este libro le llevó 8 años, en realidad al mismo tiempo estaba haciéndose una casa nueva y escribiendo un libreto para una ópera, con lo que la escritura en sí le llevó 3 años (“¡No soy tan vaga!”). Nos explicó que aunque la novela es una obra enteramente de ficción tiene un origen en su familia, ya que parte del descubrimiento de una foto de su abuela llevando la vestimenta típica de las cortesanas. Nunca llegó a descubrir si su abuela había sido o no una cortesana pero fue esa incertidumbre la que la hizo interesarse por ese mundo.

 

Yo le comenté que me resultaba difícil leer algunos pasajes de su libro porque leer sobre violaciones me resulta desagradable, y le pregunté si a ella también le costaba escribirlos. Me contestó que sí, que le costaba muchísimo. Nos dijo que en su familia se contaba que su abuela había sido víctima de una violación y así había acabado convertida en la cuarta esposa de su agresor, y que, aunque no sabía si era verdad, en su cabeza sí que era algo que había pasado y en lo que le resultaba desagradable pensar. Pero que un escritor debe tratar siempre los temas que le resultan más incómodos, porque esos son los temas que de verdad le importan. Creo que su respuesta me va a ayudar a leer esas secciones, es un alivio saber que a la autora también le desagradan y que escribe sobre ellos porque son importantes para ella.

Con Amy Tan

Con Amy Tan

También nos habló de cómo se había documentado, consultando a tres expertos historiadores de la época, leyendo sobre el tema, visitando museos y sobre todo leyendo las crónicas de un periodista de la época que visitaba casas de cortesanas todas las noches.

Le pregunté si se sentía china o estadounidense, puesto que ha nacido y se ha criado en los EEUU, y hasta tiene un grupo de rock (¡con Stephen King!). Nos dijo que se sentía estadounidense en su forma de pensar, sus opiniones, su forma de ver el mundo, en lo que conocía y lo que no, pero que sus valores, lo que la une a su familia, es su parte china. Que en realidad es la voz de su madre la que la hace china. Y por supuesto es china en sus gustos culinarios, pero claro, a ver a quién no le gusta la comida china.

También hablamos del capítulo cuatro de la novela, que se puede comprar por separado en Amazon. Se titula Reglas de etiqueta para las bellas del boudoir, y es el conjunto de instrucciones y consejos que una de las cortesanas le da a la protagonista, Violet, para que aprenda todo lo necesario para convertirse en una cortesana de primera categoría. La cortesana pretende tenerla bien entrenada en un año, el tiempo que falta para que subasten su virginidad al mejor postor. Son unos consejos llenos de pragmatismo, pero lo más difícil de asimilar es que van dirigidos a una niña de 14 años.

Fue una tarde muy agradable, que terminó con la firma de nuestros ejemplares y fotos para todos, antes de que Amy Tan se marchara a toda prisa para una firma de libros en El Corte Inglés. Espero que ella también lo pasara bien y que se llevara una buena impresión de nosotros. Le agradezco a la editorial Planeta que me invitaran, y espero que me sigan llamando en otras ocasiones.

Aún no he terminado la novela así que no voy a decir nada más al respecto. Dentro de unos días, cuando la acabe, subiré mi opinión. ¡Por ahora es muy buena!

 

“The Husband’s Secret”, de Liane Moriarty

coverAunque esta novela transcurre en Australia en la actualidad, muy bien podría haberse desarrollado en la Antigua Grecia.

Cecilia es una mujer de éxito. Se gana bien la vida, su casa funciona como un reloj, sus tres hijas son estupendas y su marido es un hombre cariñoso al que ella cree conocer bien, hasta el día en que encuentra una carta escrita por él, para ser abierta tras su muerte. La lectura de esa carta es un mazazo que deja a Cecilia destrozada y sin saber cómo reaccionar.

Otras mujeres a las que apenas conoce van a verse afectadas por el contenido de esa carta: la antigua compañera de colegio que vuelve a casa de su madre al descubrir la aventura de su marido con su mejor amiga y la anciana vecina que vive en continuo estado de desolación desde que su hija fue asesinada.

Todas estas personas aparentemente sin ninguna relación más allá de la proximidad geográfica verán como sus vidas confluyen hacia un final dramático en el que los errores de los padres son pagados por los hijos. Igualito que en una tragedia griega, donde da igual lo lejos que envíes al príncipe, si el oráculo lo dice acabará matando a su padre y casándose con su madre.

Una cosa que me ha resultado curiosa es que todos los personajes de la novela son católicos, cuando yo daba por supuesto que en Australia la mayoría de la población sería protestante.Así que me he puesto a investigar y resulta que la Católica es la religión mayoritaria. Curioso.

Aunque la premisa de la historia está bien, a ratos me ha parecido repetitiva y un poco floja, y me temo que vi venir el final desde bastante lejos. Por lo demás, es una lectura fácil y rápida, apropiada tal vez para la playa.