“The Weed That Strings The Hangman’s Bag”, de Alan Bradley

coverEl segundo libro de la serie de Flavia de Luce, mi envenenadora favorita, me ha hecho disfrutar tanto como el primero.

Solo ha pasado un mes desde los acontecimientos de la novela anterior y ya tenemos otro crimen en Bishop’s Lacey, el pueblo en el que está la mansión de los De Luce, Buckshaw. Debe de ser el mismo pueblo en el que vive Miss Marple, porque parece poco probable que haya dos localidades en la campiña inglesa de la postguerra en las que los crímenes se sucedan con tanta frecuencia.

Me encanta la ambientación de esta serie. Me gusta el pueblo, con sus habitantes que conocen las peculiaridades de Flavia y no le dan mayor importancia, y me gusta la familia De Luce al completo. La manía del padre, filatelista acérrimo, hacia el teléfono por considerarlo una traición al Real Servicio de Correos es de lo más británica. La relación de Flavia con sus hermanas sigue siento terrible: ellas la torturan diciéndole que es adoptada y ella se venga intentando envenenarlas.

En esta ocasión hay una nueva incorporación al pueblo: un titiritero famoso por sus apariciones en la BBC y su joven ayudante se ven obligados a permanecer unos días en Bishop’s Lacey debido a una avería en su furgoneta, y Flavia se lanza con entusiasmo a ayudarlos a montar un espectáculo de marionetas. Todo se tuerce con un asesinato, por supuesto, y Flavia dedica el mismo entusiasmo a resolver el crimen, para desesperación del Inspector Hewitt. Un cultivador de marihuana, un prisionero de guerra alemán y la Loca Meg solo añaden confusión al asunto, pero Flavia no se deja intimidar y continua colándose donde no debe y dando las excusas más increíbles cuando la pillan. Mi favorita es cuando la descubren en la funeraria, examinando el cadáver de la víctima, y tan tranquila dice que estaba rezando.

Cuanto me alegro de haber descubierto esta serie, es lo más divertido y original que he encontrado desde Miles Vorkosigan. La historia que cuenta el piloto alemán sobre cómo fue capturado por culpa de las hermanas Brönte es tan buena que da igual que sea increíble.

Estoy deseando leer el tercer, va directo a mi lista de lecturas para las vacaciones.

“The Blade Itself”, de Joe Abercrombie

coverNo sé cómo he podido tardar 7 años en descubrir este libro. Y habría tardado aún más de no ser por la recomendación de Iria E. (gracias!).

A veces uno se encuentra con una novela fantástica con un protagonista interesante, complejo y bien descrito, como por ejemplo en El nombre del viento. Y si ya se tiene mucha suerte no es sólo un personaje, sino varios, y esto es lo que ocurre con la primera novela de Joe Abercrombie, una fantasía épica con nobles caballeros, magos y bárbaros, todo en medio de intrigas políticas y masacres sangrientas que no tienen nada que envidiarle a Juego de Tronos.

Por tratarse del primer volumen de una serie la trama es más bien una excusa para la presentación de los personajes, pero como ya he dicho, son tan fascinantes que casi no importa. El norteño Logen Ninefingers, antiguo campeón del Rey del Norte al que ahora desprecia, se dirige al sur cuando los espíritus le comunican que un gran mago lo busca. El mago, Bayaz, es una figura legendaria desde hace siglos, una especie de mezcla entre Gandalf, Raistlin y Fizban que ha decidido regresar a la Unión para ayudarlos contra la amenaza norteña. En la capital de la Unión tenemos a Jezal, un joven noble que se . prepara para el gran Concurso de esgrima, un cretino insufrible que se tiene por el último huevo duro del picnic.

Pero mi favorito es el Inquisidor Glotka, antiguo oficial del ejército que en su juventud se parecía bastante a Jezal, hasta que durante la guerra con el imperio del sur fue hecho prisionero y torturado, quedando convertido en un tullido que apenas puede moverse sin dolor. Glokta aprendió mucho sobre tortura y aún más sobre la condición humana, antes de volver a la Unión para convertirse él mismo en torturador. Su cinismo y su inteligencia lo convierten en uno de los personajes más fascinantes con los que me he encontrado en los últimos años, con un desarrollo a la altura incluso de Tyrion.

A pesar de la toda la violencia la novela tiene momentos enormemente divertidos. Es como si la hubiera escrito Terry Pratchett en un día malísimo. Espero que el resto de la trilogía esté a la altura de las expectativas creadas en su inicio, desde luego a mí me ha dejado intrigada y ya he apuntado el segundo en mi lista para las vacaciones.

“El don”, de Mai Jia

el-don-mai-jia-portadaHace unos días conté el encuentro de blogueros con el escritor chino Mai Jia, al que me invitó la editorial Planeta con motivo de la publicación de su libro El don. Y ahora por fin lo he terminado.

Aunque se promociona como un thriller de espionaje, a mí me ha parecido que en realidad sobre lo que trata realmente es la locura. El protagonista es un genio de las matemáticas que parece rondar el autismo. La novela empieza contando la historia de la familia, desde el antepasado que fundó una Escuela de Matemáticas que fue ganando prestigio de generación en generación, para culminar con el joven Rong Jinzhen.

Aunque pasa su infancia sin recibir ningún tipo de educación pronto se hace evidente que posee una mente privilegiada para las matemáticas. La antigua escuela es ahora una Universidad famosa en todo el país por su facultad de matemáticas, pero a Jinzhen no le hace falta ayuda de su familia para brillar, y pronto el Gobierno se fija en él para lo que en aquella época, los años 60 y 70, era un área de gran importancia estratégica: la criptografía.

El relato se desarrolla casi siempre en tercera persona, como si hubiera un narrador omnipresente, pero a ratos se insertan fragmentos de entrevistas, que se supone que el autor llevó a cabo en su investigación. Así, todo lo que sabemos del protagonista es a través de las personas que lo conocieron, nunca de primera mano del propio Jinzhen. Y lo que cuentan es que era un genio extraordinario.

Muchas veces a lo largo del libro se repite que un criptógrafo no podrá nunca descifrar más de un código en su vida, porque quedará contaminado por ese código, intentará utilizar lo aprendido en posteriores intentos y acabará perdiendo la razón. La verdad, me parece una afirmación un poco aventurada. Que yo sepa, Alan Turing descifraba códigos nazis como si nada, y seguramente muy bien de la cabeza no estaba aunque digo yo que algo tendría que ver lo de la castración química por su homosexualidad. Parece mentira lo bestias que podían llegar a ser los británicos… Por cierto, durante la novela se mencionan muchos científicos de la época, se habla de criptografía y de inteligencia artificial, pero ni una palabra sobre Turing. Tal vez porque su misma existencia desmonta la premisa de la novela.

La cuestión es que en el caso de Jinzhen, que ya para empezar no tenía la cabeza muy bien amueblada, la obsesión por los códigos sí que amenaza su salud mental. Tal vez porque, siendo alguien único por su inteligencia estaba totalmente aislado de sus semejantes. Era respetado y admirado pero no tenía amigos, ni una auténtica familia. Tal vez sea eso lo lleva a la locura: la soledad y no el miedo.

No la típica novela de espías, pero interesante al fin y al cabo.

“La muerte llega a Pemberley”, de P.D. James

coverEl otro día fui a un encuentro de blogueros con el escritor chino Mai Jia, y mientras esperábamos a que empezara estuve charlando Yolanda, la responsable del blog Tinta al sol, sobre Jane Austen. Me recomendó que leyera la segunda parte de Orgullo y Prejuicio, escrita nada menos que por P. D. James.

Se trata de una novela de misterio ambientada en Pemberley. Se produce un asesinato en los terrenos de la mansión y todos nuestros personajes favoritos y algunos nuevos se ven implicados en la investigación y el posterior juicio. El orgullo de Mr. Darcy sufre, los prejuicios de Elizabeth podrían volver a manifestarse y Jane, como siempre, es un ángel.

Yo no soy partidaria de este tipo de segundas partes, opino que un autor debe escribir sus propias historias y no secuestrar las de otro, y menos sin permiso. Pero no he podido resistirme a volver a visitar a los personajes de Jane Austen. La verdad es que la autora los trata con respeto y mantiene las personalidades originales, lo que es de agradecer. Lo que sí es diferente es el estilo, con una mayor crudeza en las descripciones, por ejemplo del escenario del crimen o del cuerpo. También son más fuertes (¿más modernas?) las reacciones de los personajes. En ninguna novela de Jane Austen nadie hizo nunca nada más vehemente que caminar con agitación, y eso ante el colmo de la zozobra, pero aquí hay gritos, llantos y hasta histeria.

También se habla de temas que en aquella época no se mencionaban jamás, y menos en una novela dirigida a las damas. Cuando en Sentido y Sensibilidad el coronel Brandon le cuenta a Elinor que Wickham había dejado embarazada a una chica lo hace con eufemismos y todo tipo de rodeos, ya que hechos tan vulgares no debían ni de existir en la mente de las jovencitas. Pero aquí se habla del tema de forma directa y sin darle mucha importancia, incluso con vulgaridad.

Hubo un pasaje que me llamó mucho la atención y que voy a copiar aquí. Tiene lugar durante el juicio, al que acuden curiosas un montón de señoras deseosas de chismes.

Ahí se encontraba, imbuido de la dignidad que le confería su uniforme, un oficial considerado de los más apuestos y galantes del ejército británico. Se oyó un murmullo, rápidamente acallado, y Darcy vio que las señoras que ocupaban las primeras filas, vestidas a la moda, se echaban hacia delante para ver mejor, como perros falderos emperifollados temblando ante el olor de un sabroso pedazo de carne.

Ni sutil ni elegante, me parece a mí.

Pero bueno, ha sido entretenido, un misterio poco misterioso y un desenlace esperado, pero que me ha permitido pasar un ratito con unos personajes que tanto me gustan.

Sé que esta semana emitieron la miniserie en la TV, pero no la he visto, me la reservo para verla con mi madre durante las vacaciones. Fue ella quien me obligó, cuando tenía 9 años, a leer a Jane Austen, cosa que nunca le agradeceré bastante. Con ella he visto todas las versiones de series y películas basadas en sus novelas: la de Colin Firth (vamos a verla otra vez!), la de Keira Knightly (meh…), incluso la versión modernizada de Emma con Alicia Silverstone. Sea buena o mala la adaptación, nos vamos a divertir analizándola hasta el menor detalle.

“Skippy Dies”, de Paul Murray

coverAunque esta novela tiene lugar en un internado y muchos de sus protagonistas son niños de 14 años no se trata de una historia para niños. Seabrook College, el colegio de curas a las afueras de Dublin en el que transcurre toda la novela, no se parece en nada a Hogwarts o Santa Clara, y las desventuras de sus alumnos y profesores se relatan con una crudeza que no creo que interese a ningún niño. Empezando por la muerte de Skippy en las primeras páginas, asfixiado en el suelo de una tienda de donuts en la que no había comido nada.

El autor nos relata sin ningún romanticismo la vida de los chicos de Seabrook en los meses anteriores a la muerte de Skippy, sus miserias, escarceos con las drogas y el sexo, los abusos que sufren a manos de sus compañeros y, tal vez, podemos sospechar que de sus profesores. La tónica general parece ser la infelicidad aderezada con grandes dosis de inmadurez, tanto en los alumnos como en los profesores, muchos de ellos ex-alumnos a los que su paso por la escuela ha dejado marcados para siempre. Todo ello narrado con una vividez que obliga a seguir leyendo y leyendo hasta llegar a la última de sus más de 600 páginas.

He leído varias críticas que describen esta novela como hilarante. La verdad es no he sido capaz de reírme, salvo en un par de pasajes en los que parece que los chicos pueden salir victoriosos en sus esfuerzos de evitar el peso aplastante de la disciplina impuesta por sus padres y maestros. Cuando los niños dirigen su crueldad no los unos contra los otros, sino contra los adultos a los que deben obedecer. Pero sus victorias son minúsculas y tan breves que mi impresión general ha sido de lástima. Desde el punto de vista de un niño de 14 años obsesionado por el sexo no debe haber nada más triste que estar interno en un colegio de curas solo para chicos.

Durante toda la novela se ve que, aunque en el fondo los niños y los adultos son muy parecidos, no hay ni una pizca de entendimiento entre ellos. Es como si hablaran idiomas distintos, y los pocos intentos de los profesores o los padres por conectar con sus hijos son totalmente infructuosos. El cura que, como solución al empeoramiento de las notas de un alumno le propone participar en algún deporte, cuando el chico acaba de abandonar el equipo de natación, es un ejemplo claro. El niño no habla, y el adulto no escucha.

Creo que lo que Paul Murray logra transmitir mejor que nada es la sensación de injusticia, tan común en los niños de esa edad, que gritan No es justo siempre que se les impide conseguir lo que quieren. Pues bien, en esta novela todo lo que ocurre hace que el lector grite para sí: No es justo.

¿Ha quedado claro que me ha gustado muchísimo?

Encuentros con escritores: Mai Jia

2014-06-24 19.06.10Ayer por la tarde acudí al encuentro del escritor chino Mai Jia con un grupo de blogueros, invitada por la Editorial Planeta, y después a la presentación de su novela El Don, con Javier Sierra como invitado.

Esta novela, la primera del autor, se publicó en China en 2002 con un tremendo éxito, pero no ha sido hasta este año que se ha empezado a publicar en Occidente. Mai Jia nos explicó que tardó 11 años en escribirla, y que es un género, el de espionaje y misterio, que no existía en su país, por lo que sufrió muchos rechazos antes de conseguir publicarla.

La novela trata de un genio de las matemáticas que trabaja para el gobierno en temas de criptografía. Apenas la he empezado pero tiene muy buena pinta y me parece que me la voy a leer de un tirón.

2014-06-25 10.48.35Mai Jia nos contó que su novela tiene algunos toques autobiográficos, sobre todo en la parte en la que narra la infancia solitaria del protagonista. Nos dijo que su familia lo había pasado mal durante la Revolución Cultural por ser opositores al gobierno, y que en su pueblo ningún niño quería acercarse a él ni arriesgarse a ser su amigo. También nos habló de sus problemas con la censura, que él considera un reto que sortear con habilidad.

Durante la presentación Javier Sierra habló maravillas de esta novela, llegando a compararla con El Quijote. Vale, seguramente es una exageración, igual que cuando la editora lo comparó con Nietzsche, pero lo poquito que he leído me está gustando y tengo ganas de seguir. No es mala señal.

Lo que más me sorprendió es que al preguntar a Mai Jia por sus lecturas favoritas se declaró admirador incondicional de Jorge Luis Borges. Nos contó que pasó tres años en el Tibet y que durante ese tiempo solo leyó un libro, una y otra vez, una Antología de relatos de Borges. Me parece muy curioso que alguien de una cultura tan lejana pueda disfrutar tantísimo con un escritor occidental. Está claro que cuando un escritor es bueno, lo es aquí y en la China.

 

“Expiration Day”, de William Campbell Powell

coverTania Deeley recibe por su decimoprimer cumpleaños un AllInPhone, que supongo que debe ser como el iPhone del futuro, y decide usarlo para escribir un diario. Pero no un diario cursilón de niña de 11 años, ella decide escribir para Mr. Zog, un hipotético alienígena del futuro que lo descubrirá entre los restos arqueológicos de la Tierra. Esto es una maniobra muy inteligente, puesto que permite que Tania dedique cierto tiempo a explicarle a Mr. Zog la sociedad del momento, en 2049

El cambio más importante es que unos 30 años antes la tasa de natalidad mundial empezó a descender bruscamente, la infertilidad se convirtió en la norma general, con solo unas pocas mujeres consiguiendo tener hijos. La desesperación de la gente pronto se convirtió en violencia y parecía que el mundo llegaba a su fin, hasta que un científico dio con la solución: la creación de robots con apariencia de niños que las familias podrían adoptar y querer como a hijos propios.

Pronto cada familia empezó a ahorrar para poder conseguir uno de estos falsos niños, pero no para comprarlos, sino para alquilarlos. Porque el contrato los obliga a devolverlos al cumplir los 18 años.

Así que los colegios están llenos de robots, con solo unos pocos niños de verdad, ocultando así el verdadero alcance del problema. Porque la norma número 1 de Oxtend, el fabricante, es que el robot no debe saber que no es humano, o no se desarrollará correctamente. Por supuesto, nos robots no crecen, así que cada par de años es necesario cambiarles el cuerpo por uno más grande. Y aunque se suele hacer en vacaciones, los otros niños lo notan, y pronto se corre la voz cuando alguien crece. Porque todos los robots se creen reales, y se burlan sin piedad cuando detectan a un robot.

En realidad esta novela trata sobre qué es lo que hace de alguien una persona. ¿Es la biología? ¿La inteligencia? Si un robot tiene sentimientos, es capaz de crear música o de escribir poesía, ¿en qué se diferencia en realidad de un ser humano?

Es verdad que no es una idea original, todo esto ya lo hemos visto en Blade Runner hace muchos años, o en Inteligencia Artificial hace unos pocos menos. Pero está bien contado y es entretenido.