Abandono: “Outlander”, de Diana Gabaldon

outlanderLo que al principio parecía una historia de viajes en el tiempo ha resultado ser una novela rosa disfrazada.
La cosa empieza bastante bien: una pareja viaja a Escocia para revivir su luna de miel, nada más terminar la Segunda Guerra Mundial. Aunque ya llevan varios años casado han estado separados casi todo el tiempo por culpa de la guerra, él combatiendo y ella trabajando como enfermera, así que el viaje les sirve para volver a conocerse. Pero durante una excursión ella se mete en un círculo de piedras parecido al de Stonehenge y de pronto aparece en 1743.
Hasta ahí había habido algún detalle sospechoso, por aquello del asunto romanticón de la pareja que se reencuentra tras una separación tan larga, pero poco más. Y de pronto, sin venir a cuento, la autora empieza a describir escoceses macizos. Un ejemplo:

A Highlander in full regalia is an impressive sight—any Highlander, no matter how old, ill-favored, or crabbed in appearance. A tall, straight-bodied, and by no means ill-favored young Highlander at close range is breath-taking.

¿Se puede saber qué les pasa a las escritoras de novelas románticas con los escoceses? ¡Parece que en cuanto se imaginan a un pelirrojo con una falta de cuadros se vuelven locas! A mí me parece que están muy graciosos, pero de ahí a tragarme casi 900 páginas de esto, va a ser que no.

“Sleep Donation”, de Karen Russell

sleepNo suelo tener problemas para dormir. Las pocas veces en las que no me quedo frita en dos minutos lo soluciono poniéndome a leer hasta que me pican los ojos, y en cuanto cierro el libro me duermo. Pero en alguna rara ocasión, supongo que como todo el mundo, me he pasado la noche dando vueltas, cada vez más enfadada y más cansada, incapaz de pegar ojo.

Esa es la premisa de este libro: una epidemia de insomnio que se va extendiendo por el mundo. Los que la padecen van durmiendo cada vez menos, hasta llegar a la muerte. Por suerte se ha descubierto un remedio: la transfusión de sueño.

La protagonista y narradora, Trish, es una voluntaria que se dedica a captar donantes, con una tasa de éxito asombrosa ya que utiliza el relato de la muerte de su hermana para conmoverlos. Su mayor logro es Baby A, una niña de pocos meses cuyo sueño resulta ser el más puro encontrado hasta la fecha, la única donante universal que se conoce. La presión sobre Baby A aumenta cuando una partida de sueño contaminada por una pesadilla contagia a miles de personas, provocándoles tal terror que llegan a sujetarse los párpados para no quedarse dormidos, al estilo de La Naranja Mecánica. El sueño limpio del bebé resulta ser el único antídoto contra la infección de pesadillas.

Es una novela cortita pero muy bien contada, original en su planteamiento pero sobre todo centrada en los dilemas morales que se plantea la protagonista. ¿Está bien explotar la pena por la muerte de su hermana para conseguir donaciones? ¿Y hasta qué punto se puede explotar a un bebé, que no ha dado su consentimiento, por mucho que eso salve vidas? Trish se pregunta si hay un límite a lo que está haciendo, y se propone encontrarlo.

“The Silkworm”, de Robert Galbraith

coverEsta es la segunda novela escrita por J. K. Rowling bajo el pseudónimo de Robert Galbraith.

Han pasado unos ocho meses desde los acontecimientos de la novela anterior, cuando Cormoran Strike, ex-militar y héroe de guerra convertido en detective privado, avergonzó a la policía al descubrir al asesino de la modelo Lula Landry. Durante esos meses ha estado muy ocupado gracias a la publicidad que le generó aquel caso, vigilando a cónyuges infieles sobre todo. Incluso está pensando que pronto podrá subirle el suelto a su ayudante, Robin. Muchísimas gracias, J. K. Rowling, por mantener a Robin en la serie, y por no hacerla una copia de Hermione.

Las cosas van bastante bien, cuando se presenta en la oficina una mujer de unos 50 años que quiere que Strike encuentre a su marido, un escritor excéntrico llamado Owen Quine que lleva desaparecido más de una semana. Y así nuestro héroe se ve inmerso en el mundillo literario y editorial de Londres, algo que la autora debe conocer muy bien.

Toda la historia trata sobre una novela cuyos personajes, cada uno más atroz que el anterior, son versiones escandalosas de amigos y colegas del autor. Viejos escándalos, enemistades, perversiones, traiciones… todo está contado en la nueva y aún no publicada novela del autor desaparecido, y todos los afectados están rabiosos contra Quine y su libelo.

Me pregunto cuantos personajes reales se reconocerán en la novela de Rowling: el escritor ególatra, el editor alcohólico o la agente literaria que aterroriza a sus empleados podrían muy bien pertenecer al verdadero mundillo literario londinense, sin necesidad de meterse en asesinatos.

En cuanto al misterio en sí, me tuvo totalmente engañada hasta el final. Y es que a la autora siempre se le ha dado muy bien el misterio, de hecho en todos los libros de Harry Potter se trata de averiguar quién lo hizo: intentar robar la Piedra Filosofal, abrir la Cámara Secreta o fugarse de Azkaban.

El otro punto fuerte de Rowling son los personajes, tanto en la saga de HP como en esta nueva serie. Ya he dicho que Robin me encanta, y en cuanto a Strike se nos va revelando su pasado poco a poco, introduciendo nuevos personajes en cada libro. De momento hay dos que solo han pasado de refilón: su ex-prometida, que parece una harpía manipuladora, y su famoso padre. Me encantaría que el viejo rockero tomase parte más activa, sería estupendo ue se metiera en un buen lío y tuviera que pedir ayuda a su hijo. Quien sabe, tal vez en el próximo libro.

“Firefly Summer”, de Maeve Binchy

coverHace años vi una película titulada Círculo de amigos, una historia preciosa sobre un grupo de chicas de un pequeño pueblo de irlanda. Al ver que estaba basado en una novela la busqué para leerla, y me gustó aún más que la película, como era de esperar. Maeve Binchy describía con mucho humor la vida de aquellas chicas, sus relaciones familiares y sus dificultades para salir aunque fuera un poco de lo que era tradicional. Y me encantó su perplejidad ante algunas de las cosas que decía el cura del pueblo en sus misas, pero es que a mí lo de la perversidad de las mujeres en el catolicismo siempre me ha dado mucha risa.

Esta novela es muy parecida y totalmente distinta. También tiene lugar en un pequeño pueblo irlandés, pero es más completa puesto que no da solo el punto de vista de la generación joven, sino también el de sus padres.

Los Ryan tienen un pequeño pub en Mountfern y cuatro hijos, los mellizos de 11 años Michael y Dara y otros dos chicos más pequeños, Eddie y Declan. Ese verano llega a Mountfern un americano de origen irlandés muy rico que quiere volver a sus raíces. Con su montón de dinero compra la antigua mansión del pueblo, destruida en un incendio durante las revueltas por la independencia de irlanda, y pretende reconstruirla para abrir un hotel de lujo.

La llegada de Patrick O’Neill al pueblo afecta de diferentes maneras a los Ryan: para los padres significa que su medio de vida será destruido sin remedio, puesto que no podrán hacer frente a la competencia. Para Michael y Dara, completamente hechizados por los hijos de O’Neill, es lo mejor que les ha pasado en la vida. Todo el pueblo se divide a favor y en contra del proyecto del americano y cuando se produce una tragedia terrible los Ryan intentan mantener el equilibrio y ser justos con el recién llegado, a pesar de que sus planes van a arruinarlos con toda seguridad.

La novela es un tomazo de 900 páginas que me he zampado en dos días, la mayor parte ayer, entrando y saliendo de la piscina (estoy pensando en comprarme una de esas carcasas sumergibles para mi ebook, eso sería la felicidad vacacional total). Me ha tenido enganchada, pasando páginas sin parar. Es una historia con muchísimos personajes, cada uno con su pequeño momento de protagonismo. Uno de mis personajes favoritos es Eddie, el hijo mediano de los Ryan, que va provocando caos y destrucción por donde quiera que va. Pero lo hace sin malicia, de pura soledad y aburrimiento. Todo lo contrario que Kerry, el hijo del americano. Un chico guapo y de aspecto encantador que siempre se sale con la suya pero que carece totalmente de empatía. Un psicópata de 15 años.

Los que muchas veces carecen también de empatía son los curas. ¿Cómo se puede decir, cuando una mujer joven acaba de sufrir un accidente del que tal vez no sobreviva, que rezan “por su feliz muerte o rápido restablecimiento”? ¡Y delante de sus hijos! Podría pensar que es una invención de la escritora, si no hubiera oído cosas parecidas yo misma, no sé como se puede ser tan insensible.

Me ha gustado muchísimo, pero ahora tengo que elegir rápido otro libro que me está esperando la piscina.

“The Ocean at the End of the Lane”, de Neil Gaiman

oceanHasta que he empezado a escribir este post no me había dado cuenta de que en esta novela nunca se menciona el nombre del protagonista. En cambio el nombre de Lettie Hempstock aparece ya en las primeras páginas, la niña que vivía al final del camino con su madre y su abuela y que llamaba al estanque su océano.

Neil Gaiman me hace disfrutar con cada página suya que leo. Y en ocasiones, como con este libro, también me hace sufrir y pasar angustia y hasta miedo, porque describe los monstruos oscuros que habitan bajo las camas de los niños pequeños con tal vividez que dan ganas de encender todas las luces y cerrar bien las puertas del armario.

Cuando salió este libro el año pasado se anunció como la primera novela para adultos de Gaiman desde Los hijos de Anansi, y lo es, aunque su protagonista es un niño de 7 años. Solo un adulto podría disfrutar de verdad es esta descripción de la infancia, el miedo y la incomprensión, y esa sensación de injusticia al enfrentarse con los adultos.

El hombre que fue ese niño regresa a su pueblo por un funeral, y al visitar su antigua casa el camino lo lleva hasta el final, a la granja de Lettie Hempstock y a los recuerdos de su infancia, cuando un hombre se suicidó en aquel camino permitiendo la entrada de algo de otro mundo. Lettie y el niño se adentran juntos en ese otro lado para enfrentarse a ese ser, pero hay un accidente y la criatura consigue abrir una puerta en el niño, en una escena tan espantosa que creí que no iba a ser capaz de seguir leyendo.

Este monstruo con forma humana que crea Gaiman hace lo pero que se le puede hacer a un niño: vuelve a su familia contra él. Es aun más atroz que cuando el ogro de Pulgarcito se come a sus hijas, es tan terrorífico que llevo todo el día con esa imagen en la cabeza, la ira del padre contra el hijo. Entre el cuento infantil y la mitología pero mezclado con lo cotidiano y haciéndolo incluso más siniestro.

Este año Neil Gaiman estuvo en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de su libro, ¡y yo me lo perdí! Si por entonces ya hubiera leído este libro me habría sentido aún más desolada.

“The Weed That Strings The Hangman’s Bag”, de Alan Bradley

coverEl segundo libro de la serie de Flavia de Luce, mi envenenadora favorita, me ha hecho disfrutar tanto como el primero.

Solo ha pasado un mes desde los acontecimientos de la novela anterior y ya tenemos otro crimen en Bishop’s Lacey, el pueblo en el que está la mansión de los De Luce, Buckshaw. Debe de ser el mismo pueblo en el que vive Miss Marple, porque parece poco probable que haya dos localidades en la campiña inglesa de la postguerra en las que los crímenes se sucedan con tanta frecuencia.

Me encanta la ambientación de esta serie. Me gusta el pueblo, con sus habitantes que conocen las peculiaridades de Flavia y no le dan mayor importancia, y me gusta la familia De Luce al completo. La manía del padre, filatelista acérrimo, hacia el teléfono por considerarlo una traición al Real Servicio de Correos es de lo más británica. La relación de Flavia con sus hermanas sigue siento terrible: ellas la torturan diciéndole que es adoptada y ella se venga intentando envenenarlas.

En esta ocasión hay una nueva incorporación al pueblo: un titiritero famoso por sus apariciones en la BBC y su joven ayudante se ven obligados a permanecer unos días en Bishop’s Lacey debido a una avería en su furgoneta, y Flavia se lanza con entusiasmo a ayudarlos a montar un espectáculo de marionetas. Todo se tuerce con un asesinato, por supuesto, y Flavia dedica el mismo entusiasmo a resolver el crimen, para desesperación del Inspector Hewitt. Un cultivador de marihuana, un prisionero de guerra alemán y la Loca Meg solo añaden confusión al asunto, pero Flavia no se deja intimidar y continua colándose donde no debe y dando las excusas más increíbles cuando la pillan. Mi favorita es cuando la descubren en la funeraria, examinando el cadáver de la víctima, y tan tranquila dice que estaba rezando.

Cuanto me alegro de haber descubierto esta serie, es lo más divertido y original que he encontrado desde Miles Vorkosigan. La historia que cuenta el piloto alemán sobre cómo fue capturado por culpa de las hermanas Brönte es tan buena que da igual que sea increíble.

Estoy deseando leer el tercer, va directo a mi lista de lecturas para las vacaciones.

“The Blade Itself”, de Joe Abercrombie

coverNo sé cómo he podido tardar 7 años en descubrir este libro. Y habría tardado aún más de no ser por la recomendación de Iria E. (gracias!).

A veces uno se encuentra con una novela fantástica con un protagonista interesante, complejo y bien descrito, como por ejemplo en El nombre del viento. Y si ya se tiene mucha suerte no es sólo un personaje, sino varios, y esto es lo que ocurre con la primera novela de Joe Abercrombie, una fantasía épica con nobles caballeros, magos y bárbaros, todo en medio de intrigas políticas y masacres sangrientas que no tienen nada que envidiarle a Juego de Tronos.

Por tratarse del primer volumen de una serie la trama es más bien una excusa para la presentación de los personajes, pero como ya he dicho, son tan fascinantes que casi no importa. El norteño Logen Ninefingers, antiguo campeón del Rey del Norte al que ahora desprecia, se dirige al sur cuando los espíritus le comunican que un gran mago lo busca. El mago, Bayaz, es una figura legendaria desde hace siglos, una especie de mezcla entre Gandalf, Raistlin y Fizban que ha decidido regresar a la Unión para ayudarlos contra la amenaza norteña. En la capital de la Unión tenemos a Jezal, un joven noble que se . prepara para el gran Concurso de esgrima, un cretino insufrible que se tiene por el último huevo duro del picnic.

Pero mi favorito es el Inquisidor Glotka, antiguo oficial del ejército que en su juventud se parecía bastante a Jezal, hasta que durante la guerra con el imperio del sur fue hecho prisionero y torturado, quedando convertido en un tullido que apenas puede moverse sin dolor. Glokta aprendió mucho sobre tortura y aún más sobre la condición humana, antes de volver a la Unión para convertirse él mismo en torturador. Su cinismo y su inteligencia lo convierten en uno de los personajes más fascinantes con los que me he encontrado en los últimos años, con un desarrollo a la altura incluso de Tyrion.

A pesar de la toda la violencia la novela tiene momentos enormemente divertidos. Es como si la hubiera escrito Terry Pratchett en un día malísimo. Espero que el resto de la trilogía esté a la altura de las expectativas creadas en su inicio, desde luego a mí me ha dejado intrigada y ya he apuntado el segundo en mi lista para las vacaciones.